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El traductor público del siglo XXI

Nota publicada originalmente en Revista CTPCBA n.º 121.

[Tiempo estimado de lectura: 8.11 min]

Me costaba mucho decidir qué carrera iba a estudiar. Durante toda mi adolescencia, había sido una persona muy cambiante. Solía tener fanatismos que iban más allá de lo normal, pero que solo duraban tres meses. Sin dudas, ese era el mayor riesgo que enfrentaba a la hora de decidir qué estudiar dado que temía dejar la carrera no bien ingresase. Finalmente, como desde chico era bastante nerd y la tecnología había sido la única pasión constante en mi vida —junto con mi pasión por el idioma inglés—, me decidí a estudiar la carrera de diseño multimedial. Duré seis meses.

MorónEra un año difícil el 2001, así que me dediqué a mi trabajo administrativo en relación de dependencia, en el cual estuve siete años, y en 2002 volví a plantearme qué seguir. Me hice la misma pregunta sobre cuáles eran mis pasiones de toda la vida que se habían mantenido intactas y en seguida supe que debía estudiar algo relacionado con el idioma inglés. Por aquel entonces, era demasiado tímido como para estudiar profesorado, así que llegué al traductorado público en la Universidad de Morón. Al poco tiempo, tuve la suerte de poder participar como asistente del IV Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación del CTPCBA y me enamoré para siempre de esta profesión.

Durante mis años de estudiante, diversas investigaciones para la carrera me llevaron a darme cuenta de que la traducción le tenía reservado un lugar privilegiado a la informática, pues, prácticamente, van de la mano. Muy pronto comencé a interesarme en todo lo relacionado con la informática aplicada a la traducción y así, leyendo e investigando, y gracias a colegas profesionales expertos que la vida me regaló, me especialicé en este área. Quién hubiera pensado, allá por 2002, que en el 2010 estaría tomando una cátedra de informática aplicada a la traducción en la UMSA como profesor titular del traductorado público. Ciertamente, yo no. Pero así es la realidad del traductor público del siglo XXI.

LitteraeEntre medio, pasaron muchas cosas. La primera y más importante fue que mis trabajos iniciales de traducción fueron para The Golf Channel, como subtitulador. Sí, me la pasaba leyendo revistas de golf y mirando por televisión un deporte totalmente desconocido para mí en ese entonces. También, comencé a trabajar para varios clientes que me enviaban traducciones de ingeniería eléctrica, mecánica y electromecánica, y me especialicé en esos campos. Y, como siempre fui inquieto, también me recibí de corrector internacional en la Fundación Litterae. ¿Y la traducción pública? Pues no ocupa un lugar importante en mis ingresos como traductor, aunque sí es un área en la que no dejo de investigar y trabajar, con menos frecuencia que en otras áreas. Sin embargo, mi realidad profesional me lleva a dedicarme a la traducción audiovisual, a la traducción técnica y a la enseñanza de aplicaciones informáticas.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque, aunque haya sido una introducción un poco extensa, mi experiencia personal, que de seguro será muy similar a la de muchos colegas y que puede ser a lo que apunten muchos futuros colegas —por la diversidad de áreas y no porque hagan lo mismo que hice yo—, es lo que me da el puntapié para hablar de este tema: la realidad del traductor público actual, desde mi punto de vista.

Una profesión, muchos caminos

No voy a hablar de la globalización y lo mucho que ha cambiado el mundo en los últimos 15 años, porque es algo que todos sabemos y experimentamos día a día, pero lo cierto es que el cambio mundial que se produjo modificó a muchas profesiones, y la traducción no quedó exenta. Se abrieron muchos campos de trabajo nuevos y, aunque la carrera de traductor público sigue teniendo un altísimo nivel de matriculación (incluso más alto que en el pasado), los futuros profesionales no están interesados solo en los ámbitos de traducción que puedan encuadrarse en la traducción pública o estrictamente legal o jurídica; es más, en muchos casos no están interesados directamente en estas, pero sí en obtener, primero, una excelente formación en traducción profesional y luego acceder a una matrícula que les permita ser parte de la institución de traductores más grande de América Latina.

Asimismo, los futuros traductores están interesados en otros rubros, además de aquellos que impliquen traducción pública y, aunque no sean frecuentes sus legalizaciones, muchos nuevos traductores públicos deciden matricularse en el CTPCBA, participar en las actividades, comisiones o cursos por la importancia del Colegio como institución en sí misma, pero casi no legalizan traducciones en todo el año. Y esto también se da en traductores con muchos años de matriculación y experiencia, como un colega amigo y profesor que me enseñó a hablar de «traductores profesionales» a la hora de referirse a nuestros colegas. Por eso es que, sin dudas, creo que los traductores públicos tenemos una gran ventaja por sobre otros traductores profesionales: el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

El presente y el futuro de la profesión

A continuación, me referiré brevemente a cómo encaran las universidades la formación de los traductores públicos del siglo XXI (lo cual avala mi visión desde el aspecto académico). Luego, me adentraré específicamente en cuáles son las áreas de trabajo más importantes que presenta la actualidad de los traductores públicos.

¿Qué se enseña en las universidades?

ppfEn los currículos de actualizaciones más recientes, ya se pueden ver algunas de las áreas de la traducción que analizaremos más abajo, como la traducción audiovisual, y, en gran parte de los planes, tenemos el componente de la traducción literaria y la traducción científico-técnica, lo cual ya habla por sí solo de la clase de profesionales que se están formando hace años, profesionales con gran conocimiento del ámbito jurídico y de la traducción jurídica, pero con formación en parte de las otras áreas laborales. Otro aspecto importante para destacar es que en algunas universidades la informática aplicada a la traducción ya forma parte de las asignaturas obligatorias y, en otros casos, aparece entre las materias optativas. Esto demuestra un reconocimiento por parte de algunas universidades de la importancia de un elemento básico para el ejercicio profesional. Además, algunas de las universidades más interesadas en el cambio ya están pensando en planes de posgrado que incluyan las nuevas tecnologías y otras incumbencias actuales del traductor profesional.

¿Cuáles son las áreas de interés del traductor público del siglo XXI?

Ahora sí, pasemos finalmente a un análisis de cuáles son los campos de trabajo en los varios de los traductores públicos se interesan en la actualidad. Un detalle importante de esta sección es que algunos de los campos que mencionaré aquí, evidentemente, no son nuevos dentro de las incumbencias del traductor público profesional, pero solían ser campos de trabajo en donde la mayoría de los profesionales que trabajaban en ellos no eran traductores públicos.

Nuevas tecnologías. Trados. Trados. Trados. La mayoría de los estudiantes o recién recibidos no tienen otra cosa en la cabeza. Esto ocurre porque hay una enorme falencia de enseñanza de informática aplicada a la traducción en casi todas las universidades del país. Por lo tanto, al enfrentarse al mercado por primera vez, lo que piensan los noveles es que tienen que aprender a usar ese software. Y tanto no se equivocan, pero lo que no saben es que, antes que SDL Trados Studio, deben lograr un amplio conocimiento de la informática, especialmente en Microsoft Word. Asimismo, necesitan aprender a utilizar Wordfast y/o memoQ (este último incluso puede ser más importante que el propio Trados) y el amplio espectro de las herramientas informáticas, desde software de OCR hasta software específico para campos como la localización o la traducción audiovisual. En definitiva, es obligatorio estar al tanto de las nuevas tecnologías, ya sea por pasión y especialización personal, o para mejorar ampliamente el trabajo profesional.

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Sin dudas, el tema de la informática aplicada a la traducción es de gran relevancia por muchos factores y un factor no menor, que es imposible de analizar en profundidad en un párrafo, pero que vale la pena mencionar, es el de la promesa constante de muchas agencias de traducción argentinas: «No te preocupes por lo poco que te voy a pagar, en mi agencia vas a aprender a usar Trados y eso lo compensa». Más allá del debate de las agencias, muchos noveles caen en este cuento dado que en casi todas las universidades aprenden muy poco o nada sobre herramientas informáticas, y aquí vale destacar que no se trata de enseñar específicamente un software, sino de introducir a los alumnos al mundo de la informática aplicada a la traducción para que estos luego elijan el camino de la capacitación adicional a la universitaria (incluso muchos pueden ser autodidactas gracias a la enorme cantidad de material instructivo que existe en la web).

Localización. Luego de hablar de las tecnologías, saltamos casi por lógica a la localización. Este es, indudablemente, uno de los campos nuevos más interesantes debido a su amplitud. Los profesionales traductores pueden especializarse en localización de páginas web, en localización de software o en localización de videojuegos que, en los últimos dos años, se ha vuelto en uno de los puntos de interés más grandes para los estudiantes del traductorado público. Aquí, el campo laboral es muy grande, pero requiere de mucha especialización posuniversitaria; no obstante, ya se ha convertido en un área de la traducción que también atrae a muchos traductores públicos de varios años de matriculación.

filTraducción audiovisual. El contacto diario con los estudiantes de la carrera de traductorado público, ya sea en la universidad o en los cursos de traducción audiovisual que dicto en el país, hace que no tenga dudas al decir en que esta es el área de todas las que se separan de la traducción jurídica que más interés genera en los estudiantes y en los traductores noveles. El cine y la televisión son la pasión de muchos, y la indignación constante por la mala calidad que se ve en la pantalla chica y en la grande hace que los jóvenes tengan ganas de sumarse al mundo de profesionales que intentan mejorar la calidad de las traducciones audiovisuales. Por otra parte, la traducción audiovisual abarca, en sí misma, muchas ramas: doblaje, subtitulación, audiodescripción, rehablado, subtitulación para sordos, entre otras. Algunas de estas ramas ya existían en el pasado y algunos traductores públicos trabajaban en ellas, pero la cantidad de profesionales dedicados a esto aumentó exponencialmente (de la mano de un enorme aumento en la cantidad de trabajo en el rubro) y una buena prueba del interés de los matriculados en esta incumbencia es la Comisión de Artes Audiovisuales, que existe en el CTPCBA desde 2009, y que convoca a cientos de asistentes en sus jornadas anuales.

Traducción de videos institucionales. Esto podría estar en el punto anterior, pero lo cierto es que muchos de los traductores públicos que reciben de sus clientes propuestas de traducción de videos institucionales (cada vez más comunes en esta era digital) no han tenido previamente ningún contacto con la traducción audiovisual en sí y, en general, suelen tener que derivar este tipo de trabajos, ya que no implica solo traducir, sino también generar videos finales con los subtítulos incorporados para subir a la web o incluso servir de nexo con empresas de doblaje (y hasta ofrecer ese mismo servicio sumado a la traducción). No obstante, es un área en la que uno se puede preparar para poder así ampliar el abanico de posibilidades laborales, sin adentrarse en el mundo del cine y la televisión. Y es importante tener en cuenta que, gracias a internet, y a algunos de sus servicios como YouTube, y a la necesidad de muchas empresas de estar partícipes en el mundo digital, cada vez más videos llegan a las manos de los traductores profesionales.

Corrección. Si bien esta es un área donde hay muchos profesionales correctores que no son traductores públicos, sino licenciados en letras o solo correctores, en estos últimos diez años se ha visto un creciente interés de los profesionales por la lengua española. Los cursos o carreras de español, por ejemplo en la Fundación Litterae o en el propio CTPCBA, cada vez tienen más traductores entre sus inscriptos. Muchos de ellos utilizan lo aprendido solo para mejorar la calidad de su trabajo, pero otros van más allá y hacen de la corrección, tanto de traducciones como de textos redactados en español, una especialización más dentro de sus posibilidades laborales.

requerimientos-cientificosTraducción literaria y técnico-científica. Para terminar con las especializaciones, hablaremos de una vieja conocida de todos los planes de estudio, y de la traducción, desde su nacimiento como profesión. La traducción literaria ocupa un lugar de importancia en el corazón de muchos traductores públicos, aunque no son muchos los que se dedican a ella profesionalmente. En contraposición, la traducción técnico-científica, en cualesquiera de sus cientos de ramas, es, sin lugar a dudas, el área de la traducción no pública que más tiempo ocupa a gran parte de los traductores públicos desde hace muchísimos años. En muchos casos, como me pasó a mí, la especialización técnica viene sola, pero también hay muchos traductores públicos que desarrollan una pasión por la medicina, por ejemplo, y se anotan en cuanto curso encuentran y leen hasta el hartazgo para convertirse en especialistas. No tengo que explayarme mucho más en esto porque, desde siempre, esta ha sido la rama no jurídica que más adeptos tiene. Todos conocemos a un traductor público especializado en traducción médica, en traducción de ciencias sociales o en traducción de ingeniería.

A mi entender, todo lo antedicho demuestra que la profesión ha cambiado mucho en estos últimos años. Y, por su parte, el CTPCBA acompaña esos cambios dando cabida a muchas de las nuevas especializaciones, tanto desde el seno del propio Colegio, con la Comisión de Traducción Literaria o la Comisión de Recursos Tecnológicos, por ejemplo, como en el aspecto académico, en los cursos, jornadas, encuentros y congresos. Esto hace que la institución esté siempre a la vanguardia y acompañe a los profesionales traductores públicos en su realidad de mercado.

En la universidad, los traductores públicos aprendemos a ser traductores profesionales, por sobre todas las cosas y no tengo ninguna duda de que el traductor público sigue siendo garante de la seguridad jurídica, pero se ha permitido abrirse a otros campos, de lo más diversos, en especial en los últimos quince años. Y esto es, indiscutiblemente, lo más maravilloso que tiene nuestra profesión: poder pasar de un tipo de texto a otro, incluso más de una vez, en un mismo día laboral. En esta carrera, más que en cualquier otra, en la diversidad está la felicidad y la certeza de haber elegido la más hermosa de todas las profesiones.

Damián Santilli

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El Hobbit: Una traducción inesperada

[Tiempo estimado de lectura: 6.30 min]

El 13 de diciembre de 2012, se estrenó en la Argentina El Hobbit: Un viaje inesperado. Para los fanáticos de Tolkien como yo, fue uno de los días más importantes de los últimos años, y la espera no fue en vano. Una vez más, Peter Jackson y compañía nos deleitaron con el comienzo de una trilogía que obviamente no estará al nivel de El señor de los anillos, pero que funcionará como un preludio formidable, cosa que, por ejemplo, no supieron hacer con Star Wars.

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Con gran expectativa, el viernes 14 estábamos en el IMAX para verla por primera vez (desde entonces, ya la vimos cuatro veces y nos falta una más) y, si bien todos disfrutamos de la película, con mi amigo A. J. Máspero nos fuimos indignados de la sala por la horrenda e inesperada traducción que Warner Bros. presentó. Él, que a diferencia de mí no es traductor, se quedó impactado por algunos pésimos subtítulos y hasta llegó a mencionar que el filme parece haber sido traducido por dos personas diferentes; y yo, además, me fui de la sala perplejo no solo por los errores en términos, sino porque me di cuenta de que quien hizo la traducción no sabe absolutamente nada de subtitulado. Es más, tal vez ni siquiera sea un traductor profesional.

Como la indignación que siento —como traductor y fanático de la saga— es realmente mucha, no podía dejarlo pasar y es por eso que decidí hacer este artículo con un análisis de algunos de los errores más destacados de la traducción de El Hobbit (para analizar todos, debería escribir una tesis), ahora que ya la película está por salir de cartelera en nuestro país.

La segmentación es lo más importante de la subtitulación

Es muy posible que la mayoría de los que no conocen sobre subtitulación, ya sean traductores o espectadores, no estén muy al tanto de qué es realmente la segmentación, por eso trataré de explicar de qué se trata, brevemente. Para que un subtítulo se deba poder leer de forma fluida, no debe haber separación de unidades de sentido entre las líneas del subtítulo. Es decir, nunca puede quedar un artículo, coordinante o preposición en el final de una línea, ni tampoco pueden separarse adjetivos de sus sustantivos o, por ejemplo, un nombre de su apellido. Esto ayuda a que se lea mejor y más rápido un subtítulo, y a que no haya problemas a la hora de entender la traducción.

En la traducción de El Hobbit, la segmentación es un desastre.

Tomamos como ejemplo apenas dos escenas (la introducción que hace Bilbo adulto y el concilio entre Gandalf, Saruman, Elrond y Galadriel) y encontramos más de 30 errores. Prácticamente, un error cada dos subtítulos.

Como estos errores son más bien cuestiones que nos interesan solo a los profesionales de la traducción, no voy a aburrirlos con un análisis exhaustivo de ellos, pero les dejo a continuación algunas de las capturas de pantalla con los errores marcados.

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Los duendes de Tolkien

Una de las mayores sorpresas que me llevé con la traducción de esta película es ver que, al «subtitulador», se le ocurrió, en un determinado momento, incluir duendes. Sí, duendes en una historia de Tolkien. En dos ocasiones, los elfos se transforman en duendes. Y, lo peor de todo, es que no pasa desapercibido, sino que, por el contrario, esta pésima traducción aparece por segunda vez en la escena en la que los enanos se esconden del ataque de los orcos que luego mueren a manos de los elfos comandados por el más grande de todos los elfos, Lord Elrond.

DUENDES

Parece que Thorin comió de los mismos hongos que Radagast porque el pobre terminó viendo duendes.

¿Se viene la guerra o no?

La escena del concilio entre los más capos de Tierra Media está plagada de errores de traducción. Algunos no son tan graves, como por ejemplo, el pésimo uso de las cursivas dado que en varias partes se deja en redonda el subtítulo correspondiente al parlamento de Saruman mientras aparecen en primer plano Galadriel o Gandalf.

Segmentación 13Segmentación 19

Estos dos son parlamentos de Saruman, quien está en segundo plano hablando sin que nadie le preste atención. Como se ve, no se usa la cursiva y tienen errores de segmentación, pero además, en la segunda imagen, se traduce «there’s nothing else for it» como «no hay nada más para eso». Aplausos y ovación.

Pero como si esto fuera poco, en esta escena tenemos uno de los errores más graves de toda la película. Gandalf intenta convencer a todos de que está pasando algo muy raro y de que pronto se vendrá una guerra. Elrond, muy escéptico a todo lo que expone el gran mago, le responde «Hardly a prelude to war»:

Hardly a prelude TO WAR

Muchas manos en un plato hacen mucho garabato

La gran cantidad de inconsistencias que hay a lo largo de la película es realmente sorprendente. Como mencioné antes, nos quedamos con la sensación de que la película fue traducida por dos o tres personas. Y, en este caso, donde no hay apuro para hacer la traducción y donde se merece que se realice una buena inversión en el subtítulo, sobre todo si consideramos que la película ya la vieron casi un millón y medio de personas, no tendría ningún sentido ni justificativo. Además, obviamente, una película jamás debería ser traducida por dos personas.

No obstante, las inconsistencias existen y una de ellas tiene que ver con la goblin cleaver, la espada destructora de trasgos que encuentra la Compañía antes de llegar a Rivendell. Allí, Elrond les cuenta, según el traductor, que se trata de la espada de trasgos, a secas.

Goblin Cleaver

Sin embargo, más adelante, cuando se topan con el rey trasgo, este la llama de otra manera:

It is the Goblin Cleaver

El nombre, obviamente, no es ni espada de trasgos ni Hendedora de Trasgos, sino la hiende trasgos o la hendidora de trasgos.

Uso de mayúsculas

Otra cuestión que no tiene demasiado sentido en la traducción de esta película es el uso desproporcional e inconsistente de las mayúsculas. Se emplean mayúsculas incorrectas para palabras como Hobbit, Búsqueda, Mediano, etc., y no en todos los casos. A veces sí, a veces no. Según como más le venía en gana al traductor en el momento. Vale la aclaración: la gran mayoría de las mayúsculas son incorrectas porque, en el universo Tolkien, términos como hobbit son sustantivos comunes. Solo son correctas las mayúsculas de lugares y personajes.

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Y además del uso incorrecto de mayúsculas que ya mencionamos, aparecen también mayúsculas y minúsculas usadas indistintamente para los puntos cardinales o para palabras como rey, lo cual es directamente un error ortográfico.

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Gollum mejoró su dicción

Una de las escenas más gloriosas de la película, y que todos esperamos con ansias, es la escena en la que hace su aparición el genial Gollum. No obstante, desde el punto de vista de la traducción, nos encontramos con que, para sorpresa de muchos, Gollum aprendió a hablar a la perfección.

Los que conocemos la historia sabemos que uno de los rasgos más característicos de Gollum es el de hablar en plural casi todo el tiempo. En la traducción, puede ser un poco molesto estar escribiendo palabras mal todo el tiempo, pero sí es importante que algunas se escriban mal para que se entienda la esencia del personaje porque, si no, el que no sabe inglés, se pierde completamente un rasgo trascendental de uno de los personajes más importantes de la saga de Tolkien.

 Bagginses

Bagginses?

What is a Bagginses

What is a Bagginses, precious?

Handses

Handses!

What has it got in its pocketses

What has it got in its pocketses?

Otros errores

A los lectores de esta nota, les pido que no se olviden de que la gran mayoría de los errores que mencionamos son solo de secciones de una película que dura dos horas y cuarenta minutos. Así que ya se imaginarán la cantidad de cosas que se pueden encontrar si se hace un análisis completo de la traducción. No obstante, para terminar, voy a detallar otros horrores para dejar en claro el alcance del desastre que se hizo con esta película.

Obviamente, no solo hay errores de traducción, sino también errores ortográficos y gramaticales. Aquí tenemos un ejemplo de una coma entre sujeto y predicado.

COMA DE SUJETO

Al principio de la película, cuando se muestra el ataque de Smaug a Erebor, se escucha claramente cómo Thorin habla de que un dragón los va a atacar. En el audio original dice dos veces Dragon. En la traducción, esto es El dragón, como si Thorin supiera quién es el que los va a atacar, cosa que no sabe.

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También en la introducción, Bilbo dice que Smaug tenía sus ojos set on another prize. No sé ustedes, pero me parece que podrían haberlo traducido de otra forma y no como premio.

Premio

Esta imagen ya la usé arriba para ejemplificar el uso erróneo de las mayúsculas para Búsqueda (¿tan importante es la búsqueda que le tuvieron que poner mayúsculas?), pero acá también vemos un condonar como traducción de condone. Una mejor opción hubiera sido permitir.

condonar y búsqueda

Esta es una de las más graciosas. Se traduce labouring como laborando, verbo que en español significa labrar y no trabajar. Algo muy cómico de todo esto es que tanto laborar como condonar y premio son los tres primeros términos que aparecen al buscar labour, condone y prize en el diccionario inglés-español de Babylon, que muchos no traductores usan como diccionario de cabecera. Para reflexionar.

Laborando

I had no idea Lord Elrond has sent for you:

Lord Elrond has sent for you

But if he could side with the enemy…

But if he should side with the enemy

…a dragon could be used to a terrible effect.

A dragon could be used to a terrible effect

La que sigue es mi favorita. Cuando los enanos escapan de los orcos, se topan con el rey trasgo que le pregunta a Gandalf qué hará para detenerlo. Acto seguido, Gandalf le rebana el estómago y el rey le responde That’ll do it:

That'll do it

A hard won watchful peace:

A hard won watchful peace

Erebor was lost:

Erebor was lost

Y la última: en esta escena, Gollum grita Lost!, pero no habla del juego de acertijos que acaba de perder con Bilbo, sino del anillo:

LOST

Lamentablemente, en Argentina, todo esto ya no es atípico. De hecho, se está convirtiendo en un plaga. En estos últimos días, tuve que soportar un ¡Oh, Jesús! como traducción de Jesus! en Silver Linings Playbook (junto con otros tantos errores) y una tonelada de errores de segmentación (es decir, armado de subtítulos) en Hansel & Gretel: Witch Hunters y en Django Unchained  (que estaba bastante bien traducida, aunque los subtítulos estaban pésimamente segmentados).

Como ya lo había hecho anteriormente con el análisis de la traducción de la segunda temporada de Game of Thrones, vuelvo a pedirles a todos los lectores que no se queden con los brazos cruzados. Lo que está pasando con las traducciones de cine es muy preocupante. Hacen cualquier cosa, y si no empezamos a hacerles saber a las productoras que nos importa que se lean traducciones decentes, seguiremos viendo peores traducciones en el cine que en los subtítulos hechos por fanáticos que bajamos de internet. Esto es una plaga, y hay que pararla antes de que se extienda.

Dejo abierta la puerta al debate sobre este artículo, sobre otras traducciones que encontremos en el cine o en la televisión por cable; y, principalmente, sobre cómo podemos hacerles llegar a las productoras nuestras quejas. Este es el sitio web latino de Warner Bros: http://www.warnerbroslatino.com/, productora de El Hobbit, quizás allí tengamos mejor suerte que con HBO, a quien parece no importarle que las traducciones de sus excelentes productos sean impresentables.

Damián Santilli

Agradezco especialmente a A. J. Máspero por su colaboración con este artículo. Y aprovecho para recomendarles que se consigan Discordia, su nuevo libro, que es sangrientamente maravilloso.

 
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Publicado por en febrero 6, 2013 en Subtitulación

 

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Sobre el universo fantástico del traductor audiovisual

[Tiempo estimado de lectura: 3.14 min]

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista CTPCBA n.º 110.

Al poco tiempo de comenzar mi carrera, una de las cosas que supe fue que, a pesar de que mi diploma dijese «traductor público», ese no iba a ser el camino principal dentro de mi vida profesional. Para mi alegría, tampoco era la única opción. Al contrario, esta es una profesión con gran diversidad de oportunidades. Y la que primero tocó a mi puerta, casi por casualidad, fue la de convertirme en traductor audiovisual.

Para muchos traductores noveles y, en especial para aquellos fanáticos del séptimo arte, convertirse en subtitulador es casi un sueño. ¿Quién no quisiera sentarse en una sala de cine y verse en pantalla? ¿A quién no le fascina la idea de traducir las series de televisión que tanto nos apasionan? Es que, entre tantas cosas en contra, como los cortísimos plazos de entrega y las tarifas relativamente bajas que se manejan en casi todo el mercado —al menos en la Argentina— y que exigen velocidad y calidad a cambio de rentabilidad, lo maravilloso de ser, en cierta forma, parte de una producción televisiva o cinematográfica, nos regala algo que, al menos yo, siempre busco en mi labor: placer por hacer mi trabajo.

Al subtitulador se le pasan las horas del día trabajando como si fueran minutos, tal como si estuviésemos un sábado por la noche maravillados ante la fotografía parisina de un filme de Woody Allen o un domingo de invierno lluvioso mirando capítulo tras capítulo de la última temporada de una serie sobre zombis, superpolicías o fenómenos difíciles de explicar, como el amor. Por eso, para muchos, entre los que me incluyo, mejorar y crecer en esta rama de la traducción, a pesar de todos los contratiempos, es uno de los mayores retos profesionales.

¿Qué necesitamos para empezar?

Si bien podríamos hablar de muchos aspectos técnicos relacionados con la traducción audiovisual, para hacerlo —aunque esa era la idea inicial— debería desviarme del tono de este artículo. Por suerte, tampoco es necesario ya que, en la Argentina, hay muchos buenos profesores que se pueden encontrar en el CTPCBA y en otras asociaciones e institutos. También hay mucho material interesante para leer en Internet y muchísimas formas de practicar. Por ejemplo, podríamos descargarnos el programa gratuito Subtitle Workshop y comenzar a subtitular lo que se nos ocurra que bajemos de sitios web como YouTube. En este punto, es importante considerar que muchas productoras de video cuentan con su propio software para subtitular; así que, en cada caso particular, tendremos que aprender a usar un nuevo software. A continuación, voy a mencionar algunos aspectos que me parecen importantes para tener en cuenta.

Como ya aclaré, lo primero que necesitamos para ser traductores audiovisuales es aceptar las reglas del juego: el mercado, la forma de conseguir rentabilidad, los tiempos y, fundamentalmente, la competencia, de la cual ya hablaremos. Luego, además de los conocimientos de traducción que traemos de la universidad y de cursos relacionados específicamente con el ámbito de la traducción literaria, debemos concentrarnos en aprender la técnica del subtitulado.

Algunas de las claves de dicha técnica son poder transmitir lo que se dice en el video con suficiente precisión y considerando el tiempo que un subtítulo debe permanecer en pantalla; entender a la perfección el armado de un subtítulo en términos de cortes de frases y ubicaciones de componentes oracionales; conocer y usar las variaciones lingüísticas del español según la región para la que se traduzca y, fundamentalmente, tener un amplio conocimiento social y cultural del idioma desde el que se traduce, en especial, si se trata de inglés estadounidense.

La técnica del subtitulado puede aprenderse con mucha práctica y correcciones de colegas o profesores expertos en el tema, pero debemos saber que hay muchísimos otros factores, sobre todo el cultural, que son muy difíciles de adquirir en el ámbito de una clase. Así, evitaremos errores como el que recuerdo de cierta película con un actor de dudosa cabellera en la que el protagonista decía «You freaked me out», y el falaz traductor interpretó como «Me fricaste».

Por otra parte, es importante tener en cuenta que lo socio-cultural pierde parte de su importancia cuando nos tocan subtitular documentales, en los cuales la única diferencia con la traducción técnico-científica es la necesidad de aprender a dominar el armado de los subtítulos. Pero también cabe aclarar que lo cultural, sobre todo en términos de jerga lingüística, adquiere enorme relevancia al subtitular reality shows donde el slang hace estragos (solo imagínense tener que traducir un programa como Gran Hermano al inglés).

¿Y cualquiera puede ser subtitulador?

En la Argentina se da un hecho muy particular: más del 80 % de los que se dedican a la traducción audiovisual (en forma rentada, ya que también existe el fenómeno del fansub en el que cientos de personas de todo el mundo subtitulan, en forma gratuita, veloz y horrible, series y películas para diferentes sitios web) no son traductores graduados y muchos de ellos tienen una dudosa formación en idiomas.

Esto se debe a que el mercado es muy grande y a que no hay muchos traductores profesionales dedicados a la traducción audiovisual. De allí que creo que es importante que aquellos que hemos recibido una formación seria perdamos el miedo a sumergirnos en el mundo del subtitulado. Sin dudas, esto ayudará a profesionalizar la tarea del subtitulador y hará que, en un futuro no muy lejano, el problema de la rentabilidad no sea tan grave.

En resumen, el universo audiovisual es complejo, pero satisfactorio. Y aunque para muchos la rentabilidad sea lo más importante; para mí, el pago más grande llega cada viernes a la noche, en el prime time de TNT, cuando me veo en pantalla junto a Noah Wyle y al productor ejecutivo Steven Spielberg en Falling Skies.

Damián Santilli

 
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Publicado por en junio 26, 2012 en Subtitulación

 

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Software en cinco pasos: Subtitle Workshop

[Tiempo estimado de lectura: 3.48 min]

Hoy vamos a inaugurar una sección en este supernuevito blog: Software (para traductores) en cinco pasos. Hay una gran cantidad de programas muy útiles que son muy fáciles de usar y que, a menudo, no los usamos porque no sabemos cómo usarlos o porque, directamente, no sabemos que existen. Así que, en esta sección del blog, vamos a ir viendo algunos de esos programas.

Para empezar, se me ocurrió hablar del programa líder para subtitulación: Subtitle Workshop. Como me dedico a la traducción audiovisual, habitualmente suelo recibir consultas sobre cómo se trabaja en este campo, y la realidad es que, si queremos dedicarnos a esto, no podemos hacer otra cosa más que aprender a usar este maravilloso programa.

Antes de empezar con los cinco pasos, vamos a descargar el programa. Lo podemos encontrar en el sitio oficial de Urusoft, la empresa que lo distribuye. Allí vamos a ver la versión 2.51 y también la beta de la versión 4. Este minitutorial es para la versión 2.51, ya que en su momento probé la 4 y no me gustó para nada, y la 2.51 es la que uso a diario para trabajar.

Paso 1. Abrir el video. Cuando abrimos el Subtitle Workshop, vemos que este tiene una división. La parte de arriba (todo negro) es el espacio donde cargaremos la película, y la parte de abajo es donde haremos los subtítulos. La primera vez que ejecutamos el programa, la parte negra no está visible; para habilitarla, vamos al menú [Movie] y hacemos clic en [Video Preview Mode]. Una vez que ya tenemos todo bien, vamos al primer paso que es cargar la película. Nuevamente hacemos clic en [Movie] y allí vamos a [Open]. (Este tutorial está hecho con las opciones en inglés, pero podemos cambiar el idioma desde Settings > Language).

Paso 2. Crear el archivo de subtítulo. Una vez que tenemos el video abierto, tenemos que crear el archivo de subtítulo sobre el que vamos a trabajar. Para hacerlo, vamos a File > New Subtitle. Una vez que hacemos esto, vamos a notar que en la parte de abajo se crea una línea con el número 1. Esto quiere decir que ese será el primer subtítulo. Para crearlo, simplemente tenemos que pararnos en la caja de texto que está abajo (que es donde pasa toda la acción) y empezar a crear nuestro primer subtítulo.

Paso 3. Progreso de la traducción. La dinámica de trabajo del Subtitle Workshop es muy sencilla. Con algunos simples atajos vamos controlando el avance del video (cosa que también podemos hacer con la barra de botones de control de video que está debajo de la caja de video) y en la caja de texto de abajo de todo vamos cargando la traducción, subtítulo por subtítulo. Para crear un subtítulo nuevo (es decir, para pasar de 1 a 2 y así sucesivamente), vamos a Edit > Insert Subtitle.

En resumen, cargamos el video, generamos un subtítulo nuevo, vamos avanzando con el video con los controles del programa y vamos generando líneas nuevas de subtítulo con la opción Edit > Insert Subtitle, y así hasta terminar el video y, por consiguiente, nuestra traducción.

Paso 4. Temporizar. Una de las desventajas (la única) que tiene el Subtitle Workshop es que la opción de temporizado (es decir, indicar en qué momento aparecen y desaparecen los subtítulos en pantalla) no es muy buena. No obstante, en general, el traductor no se encarga del proceso de temporizado, así que esto no debería importarnos mucho, pero, en ciertas ocasiones, sobre todo cuando traducimos videos para empresas, es importante saber cómo temporizar para poder generar un archivo de subtítulo que vaya perfecto con el video.

En este programa, para temporizar, tenemos que pararnos en el subtítulo, por ejemplo, en el subtítulo 1, y detener el video en el momento exacto en el que queremos que ese subtítulo aparezca en pantalla. Una vez hecho esto, vamos a Movie > Subtitles > Set start time. Luego, reanudamos el video y lo volvemos a parar en donde queremos que desaparezca el subtítulo y vamos a Movie > Subtitles > Set final time. Esto puede parecer bastante complejo, pero es un proceso muy mecánico que se hace directamente con los atajos de teclado (que veremos más abajo).

Resumimos una vez más: cargamos el video, generamos un archivo de subtítulo, vamos traduciendo y, luego de terminar, recomenzamos el video e iniciamos el proceso de temporización. Con estos pasos, terminamos el trabajo.

Paso 5. Generar el archivo final. Una vez terminada la traducción, vamos al menú File > Save y nos aparecerá una ventana emergente en la que el programa nos muestra todos los formatos de archivos en los que nos permite guardar. El estándar es el .SRT, pero cada cliente puede tener diferentes preferencias.

Si bien este puede ser el paso final, es muy recomendable hacer esto luego de crear el archivo (File > New subtitle) e ir grabando desde File > Save a medida que vamos traduciendo ya que como todo se maneja desde atajos de teclado, es probable que en algún momento toquemos algo que no queramos tocar y cerremos el programa sin guardar (me ha pasado y más de una vez).

Otra opción muy interesante que tiene Subtitle Workshop para guardar los archivos es la de guardarlos directamente como archivos de Microsoft Word. Para ello, una vez que terminamos el trabajo, en esta misma opción, vamos a hacer clic en [Custom format]. Esto nos abrirá una ventana nueva que tiene que tener esta información:

Una vez que la pantalla emergente que se nos abrió se ve tal cual como en la imagen de arriba, hacemos clic en Save! y guardamos la traducción como .DOC. Cuando abramos el documento, vamos a notar que el formato es un poco raro; para solucionar esto, hacemos un Buscar y reemplazar, y reemplazamos «|» por «^p». Esto hará que el archivo de Word se vea como un documento de subtítulo perfecto. La opción de convertir a Word se puede usar para pasar el corrector ortográfico o para entregar la traducción en formato .DOC ya que muchos clientes no necesitan un archivo de subtítulo específico dado que, para el proceso de temporización (que no lo hacemos nosotros), se le entrega al temporizador un archivo de Word común y corriente.

Atajos en Subtitle Workshop

La clave para tener éxito al traducir con Subtitle Workshop es conocerse de memoria los atajos de teclado ya que no haremos casi nada desde las opciones del menú. Estos son los atajos más usados:

Grabar: CTRL + S

Insertar nueva línea de subtítulo: tecla Insert

Play/Pause del video: CTRL + barra espaciadora

Retroceder 5 segundos el video: CTRL + flecha a la izquierda

Avanzar 5 segundos el video: CTRL + flecha a la derecha

Unir subtítulos: CTRL + J (primero seleccionar los dos o más subtítulos que queremos unir)

Fijar tiempo inicial de subtítulo (temporizar): ALT + C

Fijar tiempo final de subtítulo (temporizado): ALT + V

Damián Santilli

 

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Format Factory, la máquina de conversión de archivos de audio, imagen y video

[Tiempo estimado de lectura: 1.28 min]

Hay tantas necesidades de tener una excelente herramienta de conversión de archivos como usos que podamos darles a las computadoras.

En el caso del universo de los traductores, este tipo de programas son obligatorios para todos los que nos dedicamos, por ejemplo, a la traducción audiovisual ya que muchas veces nuestro programa favorito para subtitular no admite ese formato de video o de audio que nuestro cliente nos pasó para trabajar.

Si bien existe una gran cantidad de software para este tipo de tareas (y también varios sitios web que realizan conversiones), mi favorito es el Format Factory. Este pequeño programita, totalmente gratuito, nos permite convertir casi todos los formatos más populares de audio, imagen y video,

Funciona de una forma muy sencilla. Lo primero que tenemos que hacer es ingresar a la sección de descargas de su sitio web y, luego de descargarlo, seguir los sencillos pasos para su instalación.

Una vez instalado, la interfaz del programa es esta:

Para hacer la conversión de un archivo, simplemente lo arrastramos y lo soltamos dentro del cuadro principal del programa. Cuando lo hagamos, nos aparecerá un listado con las opciones de conversión para ese archivo.

En el ejemplo que sigue abajo, convertiremos un archivo de video.

Como vemos, nos aparece una extensa lista de formatos para convertir. En este caso, es un archivo MOV, entonces podemos elegir convertirlo al formato que más nos interese. Los que usamos el Subtitle Workshop para la traducción audiovisual sabemos muy bien que el programa no admite archivos de video MOV. Entonces, vamos a convertir el archivo a formato MPG. También podría interesarnos convertir el archivo a formato WMV, si queremos editarlo fácilmente con el Windows Live Movie Maker.

En el listado de formatos que aparece en la imagen, también se puede observar el formato FLV, que es el de los videos en Flash. Es muy útil tener en esta herramienta la posibilidad de convertir videos en Flash a cualquier formato convencional de video.

Luego de seleccionar el formato, simplemente hacemos clic en [Iniciar] para comenzar con la conversión.

El archivo convertido se guardará en la carpeta que nosotros tengamos configura en el menú [Tarea], [Opción], [Carpeta de salida].

Otra alternativa: Handbrake

Para terminar con este post, les dejo también otra herramienta muy similar que es muy útil, el Handbrake. Para descargarlo, pueden hacer clic aquí para ir a su página oficial. La ventaja de este programita es que es de software libre y, a diferencia del poderoso Format Factory, este software solo es para conversión de video, aunque de muchos más formatos.

@D_Santilli

 
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Publicado por en enero 27, 2012 en Subtitulación, Tecnología

 

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