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El traductor público del siglo XXI

Nota publicada originalmente en Revista CTPCBA n.º 121.

[Tiempo estimado de lectura: 8.11 min]

Me costaba mucho decidir qué carrera iba a estudiar. Durante toda mi adolescencia, había sido una persona muy cambiante. Solía tener fanatismos que iban más allá de lo normal, pero que solo duraban tres meses. Sin dudas, ese era el mayor riesgo que enfrentaba a la hora de decidir qué estudiar dado que temía dejar la carrera no bien ingresase. Finalmente, como desde chico era bastante nerd y la tecnología había sido la única pasión constante en mi vida —junto con mi pasión por el idioma inglés—, me decidí a estudiar la carrera de diseño multimedial. Duré seis meses.

MorónEra un año difícil el 2001, así que me dediqué a mi trabajo administrativo en relación de dependencia, en el cual estuve siete años, y en 2002 volví a plantearme qué seguir. Me hice la misma pregunta sobre cuáles eran mis pasiones de toda la vida que se habían mantenido intactas y en seguida supe que debía estudiar algo relacionado con el idioma inglés. Por aquel entonces, era demasiado tímido como para estudiar profesorado, así que llegué al traductorado público en la Universidad de Morón. Al poco tiempo, tuve la suerte de poder participar como asistente del IV Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación del CTPCBA y me enamoré para siempre de esta profesión.

Durante mis años de estudiante, diversas investigaciones para la carrera me llevaron a darme cuenta de que la traducción le tenía reservado un lugar privilegiado a la informática, pues, prácticamente, van de la mano. Muy pronto comencé a interesarme en todo lo relacionado con la informática aplicada a la traducción y así, leyendo e investigando, y gracias a colegas profesionales expertos que la vida me regaló, me especialicé en este área. Quién hubiera pensado, allá por 2002, que en el 2010 estaría tomando una cátedra de informática aplicada a la traducción en la UMSA como profesor titular del traductorado público. Ciertamente, yo no. Pero así es la realidad del traductor público del siglo XXI.

LitteraeEntre medio, pasaron muchas cosas. La primera y más importante fue que mis trabajos iniciales de traducción fueron para The Golf Channel, como subtitulador. Sí, me la pasaba leyendo revistas de golf y mirando por televisión un deporte totalmente desconocido para mí en ese entonces. También, comencé a trabajar para varios clientes que me enviaban traducciones de ingeniería eléctrica, mecánica y electromecánica, y me especialicé en esos campos. Y, como siempre fui inquieto, también me recibí de corrector internacional en la Fundación Litterae. ¿Y la traducción pública? Pues no ocupa un lugar importante en mis ingresos como traductor, aunque sí es un área en la que no dejo de investigar y trabajar, con menos frecuencia que en otras áreas. Sin embargo, mi realidad profesional me lleva a dedicarme a la traducción audiovisual, a la traducción técnica y a la enseñanza de aplicaciones informáticas.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque, aunque haya sido una introducción un poco extensa, mi experiencia personal, que de seguro será muy similar a la de muchos colegas y que puede ser a lo que apunten muchos futuros colegas —por la diversidad de áreas y no porque hagan lo mismo que hice yo—, es lo que me da el puntapié para hablar de este tema: la realidad del traductor público actual, desde mi punto de vista.

Una profesión, muchos caminos

No voy a hablar de la globalización y lo mucho que ha cambiado el mundo en los últimos 15 años, porque es algo que todos sabemos y experimentamos día a día, pero lo cierto es que el cambio mundial que se produjo modificó a muchas profesiones, y la traducción no quedó exenta. Se abrieron muchos campos de trabajo nuevos y, aunque la carrera de traductor público sigue teniendo un altísimo nivel de matriculación (incluso más alto que en el pasado), los futuros profesionales no están interesados solo en los ámbitos de traducción que puedan encuadrarse en la traducción pública o estrictamente legal o jurídica; es más, en muchos casos no están interesados directamente en estas, pero sí en obtener, primero, una excelente formación en traducción profesional y luego acceder a una matrícula que les permita ser parte de la institución de traductores más grande de América Latina.

Asimismo, los futuros traductores están interesados en otros rubros, además de aquellos que impliquen traducción pública y, aunque no sean frecuentes sus legalizaciones, muchos nuevos traductores públicos deciden matricularse en el CTPCBA, participar en las actividades, comisiones o cursos por la importancia del Colegio como institución en sí misma, pero casi no legalizan traducciones en todo el año. Y esto también se da en traductores con muchos años de matriculación y experiencia, como un colega amigo y profesor que me enseñó a hablar de «traductores profesionales» a la hora de referirse a nuestros colegas. Por eso es que, sin dudas, creo que los traductores públicos tenemos una gran ventaja por sobre otros traductores profesionales: el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

El presente y el futuro de la profesión

A continuación, me referiré brevemente a cómo encaran las universidades la formación de los traductores públicos del siglo XXI (lo cual avala mi visión desde el aspecto académico). Luego, me adentraré específicamente en cuáles son las áreas de trabajo más importantes que presenta la actualidad de los traductores públicos.

¿Qué se enseña en las universidades?

ppfEn los currículos de actualizaciones más recientes, ya se pueden ver algunas de las áreas de la traducción que analizaremos más abajo, como la traducción audiovisual, y, en gran parte de los planes, tenemos el componente de la traducción literaria y la traducción científico-técnica, lo cual ya habla por sí solo de la clase de profesionales que se están formando hace años, profesionales con gran conocimiento del ámbito jurídico y de la traducción jurídica, pero con formación en parte de las otras áreas laborales. Otro aspecto importante para destacar es que en algunas universidades la informática aplicada a la traducción ya forma parte de las asignaturas obligatorias y, en otros casos, aparece entre las materias optativas. Esto demuestra un reconocimiento por parte de algunas universidades de la importancia de un elemento básico para el ejercicio profesional. Además, algunas de las universidades más interesadas en el cambio ya están pensando en planes de posgrado que incluyan las nuevas tecnologías y otras incumbencias actuales del traductor profesional.

¿Cuáles son las áreas de interés del traductor público del siglo XXI?

Ahora sí, pasemos finalmente a un análisis de cuáles son los campos de trabajo en los varios de los traductores públicos se interesan en la actualidad. Un detalle importante de esta sección es que algunos de los campos que mencionaré aquí, evidentemente, no son nuevos dentro de las incumbencias del traductor público profesional, pero solían ser campos de trabajo en donde la mayoría de los profesionales que trabajaban en ellos no eran traductores públicos.

Nuevas tecnologías. Trados. Trados. Trados. La mayoría de los estudiantes o recién recibidos no tienen otra cosa en la cabeza. Esto ocurre porque hay una enorme falencia de enseñanza de informática aplicada a la traducción en casi todas las universidades del país. Por lo tanto, al enfrentarse al mercado por primera vez, lo que piensan los noveles es que tienen que aprender a usar ese software. Y tanto no se equivocan, pero lo que no saben es que, antes que SDL Trados Studio, deben lograr un amplio conocimiento de la informática, especialmente en Microsoft Word. Asimismo, necesitan aprender a utilizar Wordfast y/o memoQ (este último incluso puede ser más importante que el propio Trados) y el amplio espectro de las herramientas informáticas, desde software de OCR hasta software específico para campos como la localización o la traducción audiovisual. En definitiva, es obligatorio estar al tanto de las nuevas tecnologías, ya sea por pasión y especialización personal, o para mejorar ampliamente el trabajo profesional.

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Sin dudas, el tema de la informática aplicada a la traducción es de gran relevancia por muchos factores y un factor no menor, que es imposible de analizar en profundidad en un párrafo, pero que vale la pena mencionar, es el de la promesa constante de muchas agencias de traducción argentinas: «No te preocupes por lo poco que te voy a pagar, en mi agencia vas a aprender a usar Trados y eso lo compensa». Más allá del debate de las agencias, muchos noveles caen en este cuento dado que en casi todas las universidades aprenden muy poco o nada sobre herramientas informáticas, y aquí vale destacar que no se trata de enseñar específicamente un software, sino de introducir a los alumnos al mundo de la informática aplicada a la traducción para que estos luego elijan el camino de la capacitación adicional a la universitaria (incluso muchos pueden ser autodidactas gracias a la enorme cantidad de material instructivo que existe en la web).

Localización. Luego de hablar de las tecnologías, saltamos casi por lógica a la localización. Este es, indudablemente, uno de los campos nuevos más interesantes debido a su amplitud. Los profesionales traductores pueden especializarse en localización de páginas web, en localización de software o en localización de videojuegos que, en los últimos dos años, se ha vuelto en uno de los puntos de interés más grandes para los estudiantes del traductorado público. Aquí, el campo laboral es muy grande, pero requiere de mucha especialización posuniversitaria; no obstante, ya se ha convertido en un área de la traducción que también atrae a muchos traductores públicos de varios años de matriculación.

filTraducción audiovisual. El contacto diario con los estudiantes de la carrera de traductorado público, ya sea en la universidad o en los cursos de traducción audiovisual que dicto en el país, hace que no tenga dudas al decir en que esta es el área de todas las que se separan de la traducción jurídica que más interés genera en los estudiantes y en los traductores noveles. El cine y la televisión son la pasión de muchos, y la indignación constante por la mala calidad que se ve en la pantalla chica y en la grande hace que los jóvenes tengan ganas de sumarse al mundo de profesionales que intentan mejorar la calidad de las traducciones audiovisuales. Por otra parte, la traducción audiovisual abarca, en sí misma, muchas ramas: doblaje, subtitulación, audiodescripción, rehablado, subtitulación para sordos, entre otras. Algunas de estas ramas ya existían en el pasado y algunos traductores públicos trabajaban en ellas, pero la cantidad de profesionales dedicados a esto aumentó exponencialmente (de la mano de un enorme aumento en la cantidad de trabajo en el rubro) y una buena prueba del interés de los matriculados en esta incumbencia es la Comisión de Artes Audiovisuales, que existe en el CTPCBA desde 2009, y que convoca a cientos de asistentes en sus jornadas anuales.

Traducción de videos institucionales. Esto podría estar en el punto anterior, pero lo cierto es que muchos de los traductores públicos que reciben de sus clientes propuestas de traducción de videos institucionales (cada vez más comunes en esta era digital) no han tenido previamente ningún contacto con la traducción audiovisual en sí y, en general, suelen tener que derivar este tipo de trabajos, ya que no implica solo traducir, sino también generar videos finales con los subtítulos incorporados para subir a la web o incluso servir de nexo con empresas de doblaje (y hasta ofrecer ese mismo servicio sumado a la traducción). No obstante, es un área en la que uno se puede preparar para poder así ampliar el abanico de posibilidades laborales, sin adentrarse en el mundo del cine y la televisión. Y es importante tener en cuenta que, gracias a internet, y a algunos de sus servicios como YouTube, y a la necesidad de muchas empresas de estar partícipes en el mundo digital, cada vez más videos llegan a las manos de los traductores profesionales.

Corrección. Si bien esta es un área donde hay muchos profesionales correctores que no son traductores públicos, sino licenciados en letras o solo correctores, en estos últimos diez años se ha visto un creciente interés de los profesionales por la lengua española. Los cursos o carreras de español, por ejemplo en la Fundación Litterae o en el propio CTPCBA, cada vez tienen más traductores entre sus inscriptos. Muchos de ellos utilizan lo aprendido solo para mejorar la calidad de su trabajo, pero otros van más allá y hacen de la corrección, tanto de traducciones como de textos redactados en español, una especialización más dentro de sus posibilidades laborales.

requerimientos-cientificosTraducción literaria y técnico-científica. Para terminar con las especializaciones, hablaremos de una vieja conocida de todos los planes de estudio, y de la traducción, desde su nacimiento como profesión. La traducción literaria ocupa un lugar de importancia en el corazón de muchos traductores públicos, aunque no son muchos los que se dedican a ella profesionalmente. En contraposición, la traducción técnico-científica, en cualesquiera de sus cientos de ramas, es, sin lugar a dudas, el área de la traducción no pública que más tiempo ocupa a gran parte de los traductores públicos desde hace muchísimos años. En muchos casos, como me pasó a mí, la especialización técnica viene sola, pero también hay muchos traductores públicos que desarrollan una pasión por la medicina, por ejemplo, y se anotan en cuanto curso encuentran y leen hasta el hartazgo para convertirse en especialistas. No tengo que explayarme mucho más en esto porque, desde siempre, esta ha sido la rama no jurídica que más adeptos tiene. Todos conocemos a un traductor público especializado en traducción médica, en traducción de ciencias sociales o en traducción de ingeniería.

A mi entender, todo lo antedicho demuestra que la profesión ha cambiado mucho en estos últimos años. Y, por su parte, el CTPCBA acompaña esos cambios dando cabida a muchas de las nuevas especializaciones, tanto desde el seno del propio Colegio, con la Comisión de Traducción Literaria o la Comisión de Recursos Tecnológicos, por ejemplo, como en el aspecto académico, en los cursos, jornadas, encuentros y congresos. Esto hace que la institución esté siempre a la vanguardia y acompañe a los profesionales traductores públicos en su realidad de mercado.

En la universidad, los traductores públicos aprendemos a ser traductores profesionales, por sobre todas las cosas y no tengo ninguna duda de que el traductor público sigue siendo garante de la seguridad jurídica, pero se ha permitido abrirse a otros campos, de lo más diversos, en especial en los últimos quince años. Y esto es, indiscutiblemente, lo más maravilloso que tiene nuestra profesión: poder pasar de un tipo de texto a otro, incluso más de una vez, en un mismo día laboral. En esta carrera, más que en cualquier otra, en la diversidad está la felicidad y la certeza de haber elegido la más hermosa de todas las profesiones.

Damián Santilli

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¿Hasta cuándo seguirá HBO ninguneando al público de América Latina?

[Tiempo estimado de lectura: 4.58 min]

En mayo de 2012, cuando promediaba la emisión de la segunda temporada de Game of Thrones en la Argentina (en simultáneo con los Estados Unidos), escribí un artículo sobre la pésima calidad de los subtítulos que ofrecía HBO. Claramente, la empresa había gastado fortuna en la increíble producción de la serie y también en la difusión y marketing en la Argentina (para que la gente pague un adicional mensual a su servicio de cable para ver GOT) y no había dedicado tiempo ni destinado dinero a los subtítulos.

A ver, parece que esta nota la escribo porque me dedico a la traducción audiovisual y soy un apasionado de la traducción en general, pero no. Los subtítulos son el único medio que tienen las personas que ven televisión en inglés y desconocen el idioma PARA ENTENDER QUÉ ESTÁ PASANDO. Eso es lo que me gustaría dejar en claro antes de avanzar. No es un capricho, no es una cosa que solo nos importa a los profesionales de la traducción: hay gente que no sabe inglés y necesita subtítulos (y doblaje) de calidad para disfrutar plenamente de un producto de calidad. Cuando no se invierte dinero en los subtítulos y en el doblaje de una serie para que el público de América Latina pueda disfrutarla y entenderla por completo, se está ninguneando al público. Y eso es lo que viene pasando: HBO está ninguneando a América Latina. No les importa. No les da vergüenza la pésima calidad de los subtítulos que salieron este domingo pasado en el estreno de la cuarta temporada de Game of Thrones. (Un dato de color: solo el piloto de la primera temporada le costó a HBO diez millones de dólares; me parece que algo de plata les debe sobrar para pagar buenos subtítulos).

El análisis del capítulo estreno de la cuarta temporada

A diferencia de otras publicaciones con críticas a subtítulos, en esta ocasión me voy a apoyar casi únicamente en las imágenes capturadas del episodio. Las dejo a continuación con una breve explicación de los errores encontrados y abro el debate en los comentarios para todo lo que tengan ganas de decir. Lo que sí les voy a pedir, queridos lectores, es que, si están de acuerdo conmigo y también creen que HBO debería ponerle calidad a los subtítulos de toda su programación, compartan la nota y se quejen en la página de HBO. Quizás logremos que algún día nos escuchen.
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Empezamos con algo polémico. El hecho conocido como «Doom of Valyria» se tradujo como «la Maldición» en el libro, pero una maldición es algo que se le desea a alguien, o algo que se hace en contra de alguien y dura en el tiempo. No es un hecho específico ocurrido en una fecha. Debió traducirse como «destrucción» o «perdición». Lo que sí está mal aquí, y veremos que se repite mucho en el capítulo, es la mayúscula para «la», dado que no es parte del nombre.

01«Other knights protected the KING while you were a prisoner.»

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Dice Tywin: «My place is here.» Tal vez… sería mejor decir: «Debo quedarme aquí».

03Una nueva norma de la RAE: ahora se pone espacio antes del signo de interrogación para cierre, pero OJO, solo cuando hay puntos suspensivos antes.

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«How many Dornish men does it take to fuck a goat?» Podría haberse dicho: «¿Cuántos dornienses se necesitan para cogerse a una cabra?» Digo…

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¿Qué rey?

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De nuevo el uso incorrecto de las mayúsculas. Los artículos no son parte del nombre. Debe decir: «la Mano del Rey».

07 Arriba, el cargo del «Rey Jeffrie» se escribía con mayúsculas, pero el cargo de príncipe… no, mejor no. A ver, ¿qué pasa con esto? En los libros está todo en mayúsculas. Hasta la tercera temporada, se respetaba eso, pero en este capítulo ya no. Los cargos nunca van en mayúsculas. Y, aunque en el libro estén así, deberían ir siempre en minúscula al traducir la serie.

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Esto realmente es lo más glorioso de todo el capítulo. El príncipe Oberyn viene a «attend the wedding», pero en español leemos «atender la boda real». ¿Será que viene a «atender» a los Lannister, pero en el sentido más coloquial de la palabra?

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Empezamos con las cuestiones técnicas del subtitulado. No se puede dejar a final de línea ni artículos ni preposiciones ni pronombres ni adjetivos si el sustantivo modificado queda debajo. Tampoco se pueden cortar nombres, como veremos más adelante.
Además, acá tenemos otra vez la mayúscula incorrecta donde debería decir «la Montaña».

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Tampoco podemos dejar al final de línea los verbos. En subtitulado, se deben tener muy en cuenta las unidades de sentido. No las puedo cortar como yo quiera. Eso atenta contra la lectura y la comprensión.

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La tercera temporada termina con Khaleesi en andas al mejor estilo Eva Perón y con todo el pueblo gritándole: «¡Mhysa! ¡Mhysa!». En esta escena, se repite un poco eso, pero el traductor decidió no subtitular nada. ¿Ustedes creen que alguien que no sabe inglés puede entender lo que le están gritando?

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Los muchachotes guardianes de Daenerys hablan en dothraki. Aparecen los subtítulos en inglés al pie de la pantalla, pero el subtitulador de español decidió armarlo como quiso.

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Acá se ve claramente lo que mencioné arriba.

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Dice Tyrion: «Your mother, on the other hand, I admired her». Dijo el traductor de HBO: «Sí, vamos a copiar la estructura del inglés; me parece una buena idea».

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Aquí otro ejemplo de la nueva norma de la RAE… Aprovecho esta captura para agregar que a lo largo de todo el capítulo se usan los puntos suspensivos indiscriminadamente. Esto es un error en el subtitulado porque los puntos suspensivos son una de las pocas herramientas que tenemos desde el texto para marcar pausas importantes, remates o cosas similares en la traducción. No podemos usarlos para cualquier pausa que hagan los actores porque haríamos (como hizo el traductor de HBO) una traducción que es más bien una descripción de cómo se está hablando. Los textos traducidos deben tener coherencia, no pueden ser una representación de la lengua oral.

16Los cambios de plano son otro tema importante a la hora de hacer un subtitulado profesional. Se los debe tener en cuenta siempre. Aquí vemos un ejemplo, en la discusión entre Jaime y Cersei.

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Otro ejemplo más. Aquí es peor porque, como vemos por el rostro de Cersei, su respuesta es fuerte y merece otro subtítulo aparte con el cambio de plano.

18Pobre Ygritte, tan bella y tan salvaje… y tan «flaco».

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Si vas a traducir un capítulo de Game of Thrones, al menos leé alguna Wiki con el listado de los personajes principales, Rob.

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Otro corte incorrecto que atenta contra la lectura y el entendimiento de la traducción.

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Otro uso incorrecto de las mayúsculas en el caso de los artículos. Lo gracioso aquí es que en el mismo subtítulo se puede ver cuán homogénea [sarcasmo] es la traducción.

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Es un pecado (?) separar un nombre propio en dos líneas. Es uno de los errores de armado de subtítulos más importantes. Estas cosas un traductor profesional no las desconoce.

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Aquí otro corte incorrecto. En este caso, entre un modificar (más) y su elemento modificado (grande).

24Cuando se usa una letra en voladita para abreviar, hay que incluir el punto abreviativo. El traductor podría haber leído este artículo del DPD para sacarse la duda antes de poner cualquier cosa en el subtítulo.

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Margaery Tyrell le dice a Olenna que si Joffrey eligiese el collar para su boda, seguramente el amado «príncipe» elegiría un collar de cráneos de gorriones. Olenna le responde: «You watch that. Even here, even with me». Y el traductor de HBO traduce esto:

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A estas alturas, ya no tengo dudas de que existe un «Libro para subtituladores de HBO» que en la sección «Mayúsculas» dice: «Hagan lo que se les cante».

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«De verdad, hagan lo que se les cante».

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«Y también corten los subtítulos como se les cante.»

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Otro problema de esta traducción fueron los faltantes de texto. En esta nota, puse dos ejemplos con Jaime. El primero es este. Joffrey lo está molestando a Jaime y le pregunta cómo hará para protegerlo ahora que tiene una sola mano. A esto, Jaime le responde: «I use my left hand now, Your Grace. Makes of more of a contest.» En la traducción, esta segunda parte no aparece nunca y se pierde una gran respuesta de Jaime.

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Otro corte mal hecho.

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Otro genial remate de Jaime que se pierde. Aquí está hablando con Brienne y le pide que deje de molestarlo, que parece una Lannister. Luego, remata su comentario con una frase memorable: «You’ve got the hair for it, but not the looks». El traductor de HBO solo tradujo la primera parte del remate. Bien, eh.

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¿Rob Stark? Es «Robb», papi (o mami).

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«Ay, no me decido. ¿Traduzco “Desembarco del Rey”?»

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¿O “Desembarco del rey”?»

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«I’ll take two chicken.» El Perro tenía hambre; no quería agarrar nada, quería comer.

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La bella y valiente Arya termina el episodio con una cita. Pero claro, el traductor de HBO no lo sabía, entonces no puso los subtítulos entrecomillados.

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Por suerte aplicó la nueva norma de la RAE y puso espacio antes del signo de interrogación de cierre.

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Damián Santilli

 

 
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Publicado por en abril 9, 2014 en Subtitulación, Traducción

 

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¿Cuánto debo ganar por hora como freelance para ser rentable?

[Tiempo estimado de lectura: 3.13 min]

Habitualmente, en los grupos de traductores e intérpretes en las redes sociales, vemos muchas consultas sobre las (miserables) tarifas que ofrecen gran parte de las agencias de traducción y suele surgir un fuerte debate entre aquellos que las aceptan porque tienen gastos mínimos y los que creemos que, independientemente de los gastos que tengamos, las tarifas deben tener un promedio general que dignifique la profesión.

No me voy a meter en la discusión de las tarifas ahora, pero aquí surge una cuestión importante relacionada con una gran duda que tenemos todos los traductores independientes: con todos los gastos fijos que tengo por mes, ¿cuánto tengo que ganar por hora para lograr rentabilidad? Los que tienen estos números bien claros saben que jamás se puede ser rentable si traducimos por ARS 0,15 la palabra y que jamás se puede ser buen traductor si tenemos que traducir 10.000 palabras por día para obtener rentabilidad con esa tarifa.

Sin embargo, muchos desconocemos cuál es el valor exacto que debería tener nuestra hora para poder ser rentable en relación con los objetivos profesionales que tengamos en vista. Por eso, para sacarnos esta duda, podemos usar la Calculadora Freelance creada en España por Laura López, diseñadora gráfica y web que ideó esta herramienta para los autónomos del diseño gráfico, la programación, la traducción y demás profesiones afines.

Calculadora freelance

El sitio web tiene un diseño sencillo y muy atractivo, que solo permite hacer cuentas en euros, pero eso es lo menos importante. Podemos poner los valores como si fueran en pesos (como veremos en el ejemplo de más abajo) o bien ponerlos en euros y tomar como referencia un valor de EUR 1 = ARS 10 (sí, somos generosos).

Cómo hacer el cálculo

Para el ejemplo que vamos a ver en esta nota, vamos a hacer el cálculo como si el valor resultante fuera en pesos. Vamos paso por paso.

1. Jornada laboral. Lo primero que debemos hacer en la calculadora es poner cuántas horas trabajamos por día y cuántos días a la semana. Sabemos que este un cálculo difícil de hacer porque no solemos tener una jornada laboral normal, pero supongamos que queremos ser normales, así que pusimos 8 horas al día, 5 días a la semana.

2. Sueldo mensual. Aquí debemos poner el monto que queremos ganar en mano todos los meses. Pusimos un sueldo más que aceptable para un traductor profesional: ARS 12.000 por mes (tengan presente que este monto será lo que recibamos en mano y se tendrán en cuenta los gastos fijos por encima de este valor).

3. Vacaciones y feriados. Ahora, debemos poner cuántos días de vacaciones queremos tomarnos al año. Ya que somos profesionales que merecen un buen descanso mental, vamos a poner 21 días de vacaciones y 10 días de feriados al año. En 2014, en Argentina tendremos 14 feriados, pero los traductores no siempre dormimos todo el día cuando es feriado, ¿verdad?

4. Días de inactividad. En este siguiente campo, debemos poner la cantidad de días que creemos que vamos a estar enfermos o que no podremos trabajar. Esto será muy variable porque estamos aquellos que no solemos enfermarnos mucho (por ahora, al menos) y están los que sucumben al resfrío luego del primer fresquete. Para hacer un cálculo creíble, pusimos 10 días (de última, si no se enferman, pueden usar los días para ir al cine).

5. Tiempo muerto. En el quinto campo, debemos poner qué porcentaje de nuestro tiempo usamos para enviar presupuestos, CV, tener reuniones y demás; es decir, el tiempo en el que no estamos traduciendo. La web nos sugiere un 30 por ciento, así que tomamos su sugerencia.

6. Gastos fijos. Aquí viene la opción que puede ser más variable entre los profesionales y que puede provocar grandes cambios a la tarifa por hora final que queremos obtener. No obstante, para este ejemplo, usamos datos que se asemejen a la realidad de la media. Para alquiler (esto también cuenta como préstamo hipotecario o demás), pusimos ARS 3500; en servicios (ABL, luz, agua, gas y demás), ARS 1000; en autónomos, debemos poner cuánto pagamos de AFIP e ingresos brutos —donde corresponda—, así que pusimos ARS 850 dado que consideraremos que debemos estar en categoría G; en otros, tendremos otro punto bastante variable dado que aquí entrarían diferentes gastos, como combustible, seguros o patentes para los que tienen autos, así que usamos ARS 1000.

7. Beneficio. En el último campo, debemos poner un porcentaje de beneficio para situaciones monetarias de emergencia, jubilación, ahorro o lo que sea que deseemos. Laura nos sugiere un 20 % para empezar, lo cual nos parece correcto.

proceso completo

Resultado final

La calculadora freelance nos indica que para ganar ARS 12.000 en mano, con los gastos que tenemos, debemos facturar ARS 19.765,08 al mes, lo cual nos da un valor por hora de 193,40 pesos argentinos.

resultado

¿Y cuál es la tarifa por palabra? Bueno, si consideramos que en ocho horas de trabajo podemos traducir 3000 palabras en muy buena calidad, estaríamos haciendo 375 palabras por hora lo que nos da un valor por palabra de ARS 0,52. Si hacemos el cálculo con 3500 palabras, la cuenta nos da un valor de ARS 0,44 por palabra. Si no tengo muchos gastos fijos por mes, el valor hora está cerca de los ARS 150 que, a 3000 palabras por día, me da una tarifa de ARS 0,40 por palabra. Esto demuestra —en parte— que, si me valoro como profesional, no tengo motivos para cobrar tarifas por palabra muy inferiores a esta última.

¿A ustedes cómo les dan las cuentas? Yo ya hice las mías, así que mejor termino la nota acá y me pongo a traducir.

Damián Santilli

 

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If that’s your idea of rates per word…

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Lo compartieron por Facebook y me pareció genial. No podía dejar de publicarlo. =))

@D_Santilli

 
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Publicado por en marzo 28, 2012 en Traducción

 

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Linguee: una nueva memoria de traducción colaborativa en línea

[Fecha de publicación original: 1 de septiembre de 2010 en http://www.decodels.com]

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El pasado 12 de agosto, nació una nueva web de memorias de traducción “colaborativas”. Aquí la analizamos.

Aquellos traductores que tengan más amplio conocimiento de este tema o que, simplemente, sean más curiosos y estén al tanto de todos los recursos web útiles para nuestra tarea diaria, conocerán páginas web como MyMemory. En pocas palabras, este sitio web es una gigantesca memoria de traducción con aportes realizados por humanos, obviamente. Es decir, nosotros, los traductores, le regalamos al sitio web (al margen de las traducciones que la página tomó por sí sola para abrir sus puertas) nuestro trabajo y lo dejamos disponible para que todo el mundo pueda consultarlo.

Dentro de la enorme memoria de traducción de MyMemory (tiene más de 400 millones de unidades de traducción almacenadas), podemos encontrar textos de todo tipo y, seguramente, este puede ser un recurso muy útil para nuestro trabajo. Ahora bien, ¿quién quiere regalar sus traducciones? Ese es otro interrogante.

Linguee es muy similar a MyMemory, aunque tiene mucha menos información, lo cual es lógico puesto que todavía no lleva ni un mes en línea. Ingresamos a la web, elegimos el par de idioma (por ahora, hay pocos disponibles) y hacemos la búsqueda terminológica como lo haríamos con la herramienta de concordancia de Trados, Wordfast u OmegaT.

A diferencia de MyMemory, todavía no están disponibles las descargas de memorias de traducción para incorporarlas a las memorias que tengamos nosotros. Pero sí está disponible una opción para agregar el botón de búsqueda a Mozilla Firefox (y también a los otros buscadores) y así evitar entrar a la web para hacer una búsqueda terminológica.

Una curiosidad

Bitelia es una de mis páginas web de tecnología favorita y, gracias a Diego Fraga, uno de los escritores de dicha web, conocí Linguee.

Lo interesante es que el artículo que escribió Diego no está para nada relacionado con la tarea del traductor, sino que él recomienda la página porque le parece una alternativa interesante a las malas traducciones que ofrece Google Translator y otras herramientas similares. De hecho, hasta menciona un ejemplo curioso con la traducción de la frase: «This is not going to be a piece of cake», que, obviamente, en los diferentes traductores automáticos se traduce como «Esto no será un pedazo de torta» y sus variantes. Diego comenta que, en Linguee, se está dando un primer paso para resolver la problemática de la traducción automática con las traducciones humanas ya que al buscar su consulta en dicha página, el resultado es: «Esta tarea no será fácil».

Dicho esto, y como conclusión, es interesante ver cómo los usuarios comunes ya están planeando contratar nuestros servicios y no pagar por ellos.

@D_Santilli

 

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PaperRater: corrección en línea de textos en inglés

[Fecha de publicación original: 20 de abril de 2010 en http://decodels.wordpress.com%5D

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Escribe Lorena Roqué [invitada especial].

Todos los traductores realizamos búsquedas de páginas que nos sirvan como herramientas para agilizar el trabajo y, entre todas ellas, me crucé con un recurso nuevo llamado PaperRater, el cual creo que será muy útil para los que traduzcan o escriban en inglés. Esta herramienta, que se encuentra en www.paperrater.com, es gratuita, fue desarrollada por y recibe mantenimiento de profesionales de la lingüística y de posgrado. Se utiliza generalmente en escuelas y universidades de más de 46 países para ayudar a los estudiantes a mejorar su escritura en inglés.

La aplicación analiza el contenido de los textos y busca errores ortográficos y gramaticales, contempla la complejidad de la estructura del texto, el nivel de las palabras o el vocabulario utilizado, y, además, nos advierte de cualquier posible plagio en su contenido, lo cual es muy útil para los profesores a la hora de corregir un artículo, ensayo, monografía o cualquier otro documento académico y profesional.

Es muy sencillo de utilizar, ya que solo hay que copiar y pegar el texto que se ha redactado o traducido en el cuadro que se presenta en pantalla, hacer clic en el Acuerdo de Licencia, presionar [Get Report], y ya estamos listos para comenzar.

Cada característica incluida nos brinda un análisis detallado de nuestro texto:

  • Detección de plagio
  • Corrección ortográfica
  • Corrección de gramática
  • Registro del vocabulario
  • Estilo

De esta manera, podemos mejorar el resultado final de lo que debemos entregar, ya sea a nuestros clientes, colegas o profesores.

Pero esto no es todo, también nos ofrece una herramienta llamada Vocabulary Builder, diseñada para ayudarnos a aprender el uso correcto de palabras más sofisticadas mediante la integración de frases, con ejemplos demostrativos de cada palabra en un contexto real.

PaperRater actualmente está desarrollando características adicionales como gramática y redacción de tutoriales y webinars, la capacidad para crear una línea de base de datos personal para ensayos y trabajos de investigación y la búsqueda de cientos de bases de datos en línea de forma automática.

Mi deseo es que alguien pueda desarrollar una herramienta así para el español, esperemos que no falte mucho para ese día. Por ahora, aprovechen al máximo esta herramienta la próxima vez que tengan que redactar en inglés.

@loliroque

 

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¿Por qué un blog? ¿De qué? ¿Y quién soy?

Sin dudas, con todos los cambios tecnológicos que se están dando y la gran cantidad de posibilidades de comunicación, el blog (uno de los primeros medios de comunicación de la Web 2.0) parece ser un método relegado. Ciertamente, la mayoría de las personas y empresas hacen su apuesta a las redes sociales, los podcasts, los celulares y demás. No obstante, es también cierto que todavía hay muchísimas personas que confían y apuestan todo a los blogs, y eso es lo que me anima, en este 2011 que se inicia, a comenzar lo que, finalmente, podría ser la conclusión de un proyecto que hace mucho tiempo quiero llevar adelante.

Creo que las preguntas que siguen (¿de qué? ¿y quién soy?) van de la mano porque se podrían contestar mutuamente. Sin dudas, el «quién soy» responde al «de qué voy a hablar» y ya van a ver que todos los temas que trate también mostrarán todos mis intereses ya que no tengo la capacidad (aunque muchos sí) de hablar de lo que no me interesa.

Para no aburrirlos, supongamos que este es mi perfil de Twitter, así que básicamente les puedo decir que soy Damián Santilli, de Buenos Aires, Argentina, traductor público de inglés (Universidad de Morón), corrector internacional de textos en lengua española (Fundación Litterae-Fundéu) y adicto a la informática desde que tengo uso de razón. De ahí, el «Tradugeek». (El perfil de Twitter también dice que soy adicto a Fiona Apple y a 30 Rock, pero eso es otra historia).

Desde la época del «Carmen San Diego» que soy un geek informático. Es decir, desde antes de que ser «geek» estuviese de moda. Y, hoy en día, estoy muy contento de haber podido unir mi pasión de toda la vida con la profesión que amo, la traducción. Y, dentro de la traducción, también encontré la forma de unir mi otra pasión, el cine, con este mundo ya que mi especialización es la subtitulación.

Así que, ahí lo tienen. En resumen, informática aplicada a la traducción y cosas interesantes que encuentre para decir sobre la subtitulación, especialmente en Argentina.

Que les sea leve.

Damián Santilli