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El traductor público del siglo XXI

Nota publicada originalmente en Revista CTPCBA n.º 121.

[Tiempo estimado de lectura: 8.11 min]

Me costaba mucho decidir qué carrera iba a estudiar. Durante toda mi adolescencia, había sido una persona muy cambiante. Solía tener fanatismos que iban más allá de lo normal, pero que solo duraban tres meses. Sin dudas, ese era el mayor riesgo que enfrentaba a la hora de decidir qué estudiar dado que temía dejar la carrera no bien ingresase. Finalmente, como desde chico era bastante nerd y la tecnología había sido la única pasión constante en mi vida —junto con mi pasión por el idioma inglés—, me decidí a estudiar la carrera de diseño multimedial. Duré seis meses.

MorónEra un año difícil el 2001, así que me dediqué a mi trabajo administrativo en relación de dependencia, en el cual estuve siete años, y en 2002 volví a plantearme qué seguir. Me hice la misma pregunta sobre cuáles eran mis pasiones de toda la vida que se habían mantenido intactas y en seguida supe que debía estudiar algo relacionado con el idioma inglés. Por aquel entonces, era demasiado tímido como para estudiar profesorado, así que llegué al traductorado público en la Universidad de Morón. Al poco tiempo, tuve la suerte de poder participar como asistente del IV Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación del CTPCBA y me enamoré para siempre de esta profesión.

Durante mis años de estudiante, diversas investigaciones para la carrera me llevaron a darme cuenta de que la traducción le tenía reservado un lugar privilegiado a la informática, pues, prácticamente, van de la mano. Muy pronto comencé a interesarme en todo lo relacionado con la informática aplicada a la traducción y así, leyendo e investigando, y gracias a colegas profesionales expertos que la vida me regaló, me especialicé en este área. Quién hubiera pensado, allá por 2002, que en el 2010 estaría tomando una cátedra de informática aplicada a la traducción en la UMSA como profesor titular del traductorado público. Ciertamente, yo no. Pero así es la realidad del traductor público del siglo XXI.

LitteraeEntre medio, pasaron muchas cosas. La primera y más importante fue que mis trabajos iniciales de traducción fueron para The Golf Channel, como subtitulador. Sí, me la pasaba leyendo revistas de golf y mirando por televisión un deporte totalmente desconocido para mí en ese entonces. También, comencé a trabajar para varios clientes que me enviaban traducciones de ingeniería eléctrica, mecánica y electromecánica, y me especialicé en esos campos. Y, como siempre fui inquieto, también me recibí de corrector internacional en la Fundación Litterae. ¿Y la traducción pública? Pues no ocupa un lugar importante en mis ingresos como traductor, aunque sí es un área en la que no dejo de investigar y trabajar, con menos frecuencia que en otras áreas. Sin embargo, mi realidad profesional me lleva a dedicarme a la traducción audiovisual, a la traducción técnica y a la enseñanza de aplicaciones informáticas.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque, aunque haya sido una introducción un poco extensa, mi experiencia personal, que de seguro será muy similar a la de muchos colegas y que puede ser a lo que apunten muchos futuros colegas —por la diversidad de áreas y no porque hagan lo mismo que hice yo—, es lo que me da el puntapié para hablar de este tema: la realidad del traductor público actual, desde mi punto de vista.

Una profesión, muchos caminos

No voy a hablar de la globalización y lo mucho que ha cambiado el mundo en los últimos 15 años, porque es algo que todos sabemos y experimentamos día a día, pero lo cierto es que el cambio mundial que se produjo modificó a muchas profesiones, y la traducción no quedó exenta. Se abrieron muchos campos de trabajo nuevos y, aunque la carrera de traductor público sigue teniendo un altísimo nivel de matriculación (incluso más alto que en el pasado), los futuros profesionales no están interesados solo en los ámbitos de traducción que puedan encuadrarse en la traducción pública o estrictamente legal o jurídica; es más, en muchos casos no están interesados directamente en estas, pero sí en obtener, primero, una excelente formación en traducción profesional y luego acceder a una matrícula que les permita ser parte de la institución de traductores más grande de América Latina.

Asimismo, los futuros traductores están interesados en otros rubros, además de aquellos que impliquen traducción pública y, aunque no sean frecuentes sus legalizaciones, muchos nuevos traductores públicos deciden matricularse en el CTPCBA, participar en las actividades, comisiones o cursos por la importancia del Colegio como institución en sí misma, pero casi no legalizan traducciones en todo el año. Y esto también se da en traductores con muchos años de matriculación y experiencia, como un colega amigo y profesor que me enseñó a hablar de «traductores profesionales» a la hora de referirse a nuestros colegas. Por eso es que, sin dudas, creo que los traductores públicos tenemos una gran ventaja por sobre otros traductores profesionales: el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

El presente y el futuro de la profesión

A continuación, me referiré brevemente a cómo encaran las universidades la formación de los traductores públicos del siglo XXI (lo cual avala mi visión desde el aspecto académico). Luego, me adentraré específicamente en cuáles son las áreas de trabajo más importantes que presenta la actualidad de los traductores públicos.

¿Qué se enseña en las universidades?

ppfEn los currículos de actualizaciones más recientes, ya se pueden ver algunas de las áreas de la traducción que analizaremos más abajo, como la traducción audiovisual, y, en gran parte de los planes, tenemos el componente de la traducción literaria y la traducción científico-técnica, lo cual ya habla por sí solo de la clase de profesionales que se están formando hace años, profesionales con gran conocimiento del ámbito jurídico y de la traducción jurídica, pero con formación en parte de las otras áreas laborales. Otro aspecto importante para destacar es que en algunas universidades la informática aplicada a la traducción ya forma parte de las asignaturas obligatorias y, en otros casos, aparece entre las materias optativas. Esto demuestra un reconocimiento por parte de algunas universidades de la importancia de un elemento básico para el ejercicio profesional. Además, algunas de las universidades más interesadas en el cambio ya están pensando en planes de posgrado que incluyan las nuevas tecnologías y otras incumbencias actuales del traductor profesional.

¿Cuáles son las áreas de interés del traductor público del siglo XXI?

Ahora sí, pasemos finalmente a un análisis de cuáles son los campos de trabajo en los varios de los traductores públicos se interesan en la actualidad. Un detalle importante de esta sección es que algunos de los campos que mencionaré aquí, evidentemente, no son nuevos dentro de las incumbencias del traductor público profesional, pero solían ser campos de trabajo en donde la mayoría de los profesionales que trabajaban en ellos no eran traductores públicos.

Nuevas tecnologías. Trados. Trados. Trados. La mayoría de los estudiantes o recién recibidos no tienen otra cosa en la cabeza. Esto ocurre porque hay una enorme falencia de enseñanza de informática aplicada a la traducción en casi todas las universidades del país. Por lo tanto, al enfrentarse al mercado por primera vez, lo que piensan los noveles es que tienen que aprender a usar ese software. Y tanto no se equivocan, pero lo que no saben es que, antes que SDL Trados Studio, deben lograr un amplio conocimiento de la informática, especialmente en Microsoft Word. Asimismo, necesitan aprender a utilizar Wordfast y/o memoQ (este último incluso puede ser más importante que el propio Trados) y el amplio espectro de las herramientas informáticas, desde software de OCR hasta software específico para campos como la localización o la traducción audiovisual. En definitiva, es obligatorio estar al tanto de las nuevas tecnologías, ya sea por pasión y especialización personal, o para mejorar ampliamente el trabajo profesional.

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Sin dudas, el tema de la informática aplicada a la traducción es de gran relevancia por muchos factores y un factor no menor, que es imposible de analizar en profundidad en un párrafo, pero que vale la pena mencionar, es el de la promesa constante de muchas agencias de traducción argentinas: «No te preocupes por lo poco que te voy a pagar, en mi agencia vas a aprender a usar Trados y eso lo compensa». Más allá del debate de las agencias, muchos noveles caen en este cuento dado que en casi todas las universidades aprenden muy poco o nada sobre herramientas informáticas, y aquí vale destacar que no se trata de enseñar específicamente un software, sino de introducir a los alumnos al mundo de la informática aplicada a la traducción para que estos luego elijan el camino de la capacitación adicional a la universitaria (incluso muchos pueden ser autodidactas gracias a la enorme cantidad de material instructivo que existe en la web).

Localización. Luego de hablar de las tecnologías, saltamos casi por lógica a la localización. Este es, indudablemente, uno de los campos nuevos más interesantes debido a su amplitud. Los profesionales traductores pueden especializarse en localización de páginas web, en localización de software o en localización de videojuegos que, en los últimos dos años, se ha vuelto en uno de los puntos de interés más grandes para los estudiantes del traductorado público. Aquí, el campo laboral es muy grande, pero requiere de mucha especialización posuniversitaria; no obstante, ya se ha convertido en un área de la traducción que también atrae a muchos traductores públicos de varios años de matriculación.

filTraducción audiovisual. El contacto diario con los estudiantes de la carrera de traductorado público, ya sea en la universidad o en los cursos de traducción audiovisual que dicto en el país, hace que no tenga dudas al decir en que esta es el área de todas las que se separan de la traducción jurídica que más interés genera en los estudiantes y en los traductores noveles. El cine y la televisión son la pasión de muchos, y la indignación constante por la mala calidad que se ve en la pantalla chica y en la grande hace que los jóvenes tengan ganas de sumarse al mundo de profesionales que intentan mejorar la calidad de las traducciones audiovisuales. Por otra parte, la traducción audiovisual abarca, en sí misma, muchas ramas: doblaje, subtitulación, audiodescripción, rehablado, subtitulación para sordos, entre otras. Algunas de estas ramas ya existían en el pasado y algunos traductores públicos trabajaban en ellas, pero la cantidad de profesionales dedicados a esto aumentó exponencialmente (de la mano de un enorme aumento en la cantidad de trabajo en el rubro) y una buena prueba del interés de los matriculados en esta incumbencia es la Comisión de Artes Audiovisuales, que existe en el CTPCBA desde 2009, y que convoca a cientos de asistentes en sus jornadas anuales.

Traducción de videos institucionales. Esto podría estar en el punto anterior, pero lo cierto es que muchos de los traductores públicos que reciben de sus clientes propuestas de traducción de videos institucionales (cada vez más comunes en esta era digital) no han tenido previamente ningún contacto con la traducción audiovisual en sí y, en general, suelen tener que derivar este tipo de trabajos, ya que no implica solo traducir, sino también generar videos finales con los subtítulos incorporados para subir a la web o incluso servir de nexo con empresas de doblaje (y hasta ofrecer ese mismo servicio sumado a la traducción). No obstante, es un área en la que uno se puede preparar para poder así ampliar el abanico de posibilidades laborales, sin adentrarse en el mundo del cine y la televisión. Y es importante tener en cuenta que, gracias a internet, y a algunos de sus servicios como YouTube, y a la necesidad de muchas empresas de estar partícipes en el mundo digital, cada vez más videos llegan a las manos de los traductores profesionales.

Corrección. Si bien esta es un área donde hay muchos profesionales correctores que no son traductores públicos, sino licenciados en letras o solo correctores, en estos últimos diez años se ha visto un creciente interés de los profesionales por la lengua española. Los cursos o carreras de español, por ejemplo en la Fundación Litterae o en el propio CTPCBA, cada vez tienen más traductores entre sus inscriptos. Muchos de ellos utilizan lo aprendido solo para mejorar la calidad de su trabajo, pero otros van más allá y hacen de la corrección, tanto de traducciones como de textos redactados en español, una especialización más dentro de sus posibilidades laborales.

requerimientos-cientificosTraducción literaria y técnico-científica. Para terminar con las especializaciones, hablaremos de una vieja conocida de todos los planes de estudio, y de la traducción, desde su nacimiento como profesión. La traducción literaria ocupa un lugar de importancia en el corazón de muchos traductores públicos, aunque no son muchos los que se dedican a ella profesionalmente. En contraposición, la traducción técnico-científica, en cualesquiera de sus cientos de ramas, es, sin lugar a dudas, el área de la traducción no pública que más tiempo ocupa a gran parte de los traductores públicos desde hace muchísimos años. En muchos casos, como me pasó a mí, la especialización técnica viene sola, pero también hay muchos traductores públicos que desarrollan una pasión por la medicina, por ejemplo, y se anotan en cuanto curso encuentran y leen hasta el hartazgo para convertirse en especialistas. No tengo que explayarme mucho más en esto porque, desde siempre, esta ha sido la rama no jurídica que más adeptos tiene. Todos conocemos a un traductor público especializado en traducción médica, en traducción de ciencias sociales o en traducción de ingeniería.

A mi entender, todo lo antedicho demuestra que la profesión ha cambiado mucho en estos últimos años. Y, por su parte, el CTPCBA acompaña esos cambios dando cabida a muchas de las nuevas especializaciones, tanto desde el seno del propio Colegio, con la Comisión de Traducción Literaria o la Comisión de Recursos Tecnológicos, por ejemplo, como en el aspecto académico, en los cursos, jornadas, encuentros y congresos. Esto hace que la institución esté siempre a la vanguardia y acompañe a los profesionales traductores públicos en su realidad de mercado.

En la universidad, los traductores públicos aprendemos a ser traductores profesionales, por sobre todas las cosas y no tengo ninguna duda de que el traductor público sigue siendo garante de la seguridad jurídica, pero se ha permitido abrirse a otros campos, de lo más diversos, en especial en los últimos quince años. Y esto es, indiscutiblemente, lo más maravilloso que tiene nuestra profesión: poder pasar de un tipo de texto a otro, incluso más de una vez, en un mismo día laboral. En esta carrera, más que en cualquier otra, en la diversidad está la felicidad y la certeza de haber elegido la más hermosa de todas las profesiones.

Damián Santilli

 

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¿Cuánto debo ganar por hora como freelance para ser rentable?

[Tiempo estimado de lectura: 3.13 min]

Habitualmente, en los grupos de traductores e intérpretes en las redes sociales, vemos muchas consultas sobre las (miserables) tarifas que ofrecen gran parte de las agencias de traducción y suele surgir un fuerte debate entre aquellos que las aceptan porque tienen gastos mínimos y los que creemos que, independientemente de los gastos que tengamos, las tarifas deben tener un promedio general que dignifique la profesión.

No me voy a meter en la discusión de las tarifas ahora, pero aquí surge una cuestión importante relacionada con una gran duda que tenemos todos los traductores independientes: con todos los gastos fijos que tengo por mes, ¿cuánto tengo que ganar por hora para lograr rentabilidad? Los que tienen estos números bien claros saben que jamás se puede ser rentable si traducimos por ARS 0,15 la palabra y que jamás se puede ser buen traductor si tenemos que traducir 10.000 palabras por día para obtener rentabilidad con esa tarifa.

Sin embargo, muchos desconocemos cuál es el valor exacto que debería tener nuestra hora para poder ser rentable en relación con los objetivos profesionales que tengamos en vista. Por eso, para sacarnos esta duda, podemos usar la Calculadora Freelance creada en España por Laura López, diseñadora gráfica y web que ideó esta herramienta para los autónomos del diseño gráfico, la programación, la traducción y demás profesiones afines.

Calculadora freelance

El sitio web tiene un diseño sencillo y muy atractivo, que solo permite hacer cuentas en euros, pero eso es lo menos importante. Podemos poner los valores como si fueran en pesos (como veremos en el ejemplo de más abajo) o bien ponerlos en euros y tomar como referencia un valor de EUR 1 = ARS 10 (sí, somos generosos).

Cómo hacer el cálculo

Para el ejemplo que vamos a ver en esta nota, vamos a hacer el cálculo como si el valor resultante fuera en pesos. Vamos paso por paso.

1. Jornada laboral. Lo primero que debemos hacer en la calculadora es poner cuántas horas trabajamos por día y cuántos días a la semana. Sabemos que este un cálculo difícil de hacer porque no solemos tener una jornada laboral normal, pero supongamos que queremos ser normales, así que pusimos 8 horas al día, 5 días a la semana.

2. Sueldo mensual. Aquí debemos poner el monto que queremos ganar en mano todos los meses. Pusimos un sueldo más que aceptable para un traductor profesional: ARS 12.000 por mes (tengan presente que este monto será lo que recibamos en mano y se tendrán en cuenta los gastos fijos por encima de este valor).

3. Vacaciones y feriados. Ahora, debemos poner cuántos días de vacaciones queremos tomarnos al año. Ya que somos profesionales que merecen un buen descanso mental, vamos a poner 21 días de vacaciones y 10 días de feriados al año. En 2014, en Argentina tendremos 14 feriados, pero los traductores no siempre dormimos todo el día cuando es feriado, ¿verdad?

4. Días de inactividad. En este siguiente campo, debemos poner la cantidad de días que creemos que vamos a estar enfermos o que no podremos trabajar. Esto será muy variable porque estamos aquellos que no solemos enfermarnos mucho (por ahora, al menos) y están los que sucumben al resfrío luego del primer fresquete. Para hacer un cálculo creíble, pusimos 10 días (de última, si no se enferman, pueden usar los días para ir al cine).

5. Tiempo muerto. En el quinto campo, debemos poner qué porcentaje de nuestro tiempo usamos para enviar presupuestos, CV, tener reuniones y demás; es decir, el tiempo en el que no estamos traduciendo. La web nos sugiere un 30 por ciento, así que tomamos su sugerencia.

6. Gastos fijos. Aquí viene la opción que puede ser más variable entre los profesionales y que puede provocar grandes cambios a la tarifa por hora final que queremos obtener. No obstante, para este ejemplo, usamos datos que se asemejen a la realidad de la media. Para alquiler (esto también cuenta como préstamo hipotecario o demás), pusimos ARS 3500; en servicios (ABL, luz, agua, gas y demás), ARS 1000; en autónomos, debemos poner cuánto pagamos de AFIP e ingresos brutos —donde corresponda—, así que pusimos ARS 850 dado que consideraremos que debemos estar en categoría G; en otros, tendremos otro punto bastante variable dado que aquí entrarían diferentes gastos, como combustible, seguros o patentes para los que tienen autos, así que usamos ARS 1000.

7. Beneficio. En el último campo, debemos poner un porcentaje de beneficio para situaciones monetarias de emergencia, jubilación, ahorro o lo que sea que deseemos. Laura nos sugiere un 20 % para empezar, lo cual nos parece correcto.

proceso completo

Resultado final

La calculadora freelance nos indica que para ganar ARS 12.000 en mano, con los gastos que tenemos, debemos facturar ARS 19.765,08 al mes, lo cual nos da un valor por hora de 193,40 pesos argentinos.

resultado

¿Y cuál es la tarifa por palabra? Bueno, si consideramos que en ocho horas de trabajo podemos traducir 3000 palabras en muy buena calidad, estaríamos haciendo 375 palabras por hora lo que nos da un valor por palabra de ARS 0,52. Si hacemos el cálculo con 3500 palabras, la cuenta nos da un valor de ARS 0,44 por palabra. Si no tengo muchos gastos fijos por mes, el valor hora está cerca de los ARS 150 que, a 3000 palabras por día, me da una tarifa de ARS 0,40 por palabra. Esto demuestra —en parte— que, si me valoro como profesional, no tengo motivos para cobrar tarifas por palabra muy inferiores a esta última.

¿A ustedes cómo les dan las cuentas? Yo ya hice las mías, así que mejor termino la nota acá y me pongo a traducir.

Damián Santilli

 

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Cómo editar segmentos de origen en SDL Trados Studio

[Tiempo estimado de lectura: 1.38 min]

En el mercado, este es un excelente momento para las memorias de traducción porque los traductores contamos con una gran variedad de programas para elegir. Ya no estamos obligados a usar el viejo Trados, si no que podemos trabajar sin problema con los programas más importantes del mercado e intercambiar memorias, bases terminológicas y demás. No obstante, a mí siempre me gustó Trados y es por eso que, cuando salió la versión Studio, no dudé un segundo en meterme de fondo y hoy es mi CAT tool favorita, y me encanta compartir esta afición y todos los trucos y consejos que encuentre sobre el uso del programa.

En esta brevísima nota, vamos a ver una función muy interesante que nos permite modificar el segmento de origen (de momento, solo para archivos DOC/X y PPT/X) a medida que vamos traduciendo, lo cual es muy útil si el documento fuente tiene errores o si estamos traduciendo un archivo que obtuvimos mediante un OCR y tiene problemas de reconocimiento con algunos carácteres.

Para modificar un segmento de origen, debemos pararnos sobre él y hacer clic con el botón derecho del mouse y seleccionar la opción Editar segmento de origen o su atajo de teclado personalizable ALT+F2.

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Si la opción no llegara a estar disponible, como en el ejemplo de arriba, tenemos que ir al menú Proyectos > Configuración del proyecto y allí seleccionar el botón Proyecto y luego marcar la casilla Permitir la edición del archivo de origen para tipos de archivo (admitidos).

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Una vez tildada esta opción, ya podremos editar el segmento de origen que necesitemos:

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En algunos casos, sobre todo cuando recibimos paquetes de proyecto, es posible que no podamos activar esta opción dado que, al momento de crear el proyecto, el programa, por defecto, bloquea la posibilidad de editar segmentos de origen. Pero si yo soy el que creo el proyecto (o abro un único archivo para traducir), lo puedo editar sin problemas.

Damián Santilli

 

Cómo crear diccionarios AutoSuggest en SDL Trados Studio 2011

[Tiempo estimado de lectura: 2.32 min]

Si bien hubo muchísimas quejas en torno a las grandes modificaciones que implementó Trados para su paso de la vieja y querida herramienta que todos conocíamos al Trados Studio (todavía resistido por muchos), a esta altura ya no podemos negar que es una herramienta ampliamente superior a su predecesora y, en mi experiencia personal, mucho mejor que otras herramientas disponibles en el mercado, en la actualidad.

Y dentro de unas de las mejoras que se incluyeron en la nueva versión de esta poderosa memoria de traducción tenemos los diccionarios AutoSuggest. Estos diccionarios se crean sobre la base de una memoria de traducción bastante grande (con 25.000 segmentos, como mínimo) y nos ofrecen coincidencias fragmentadas, es decir, coincidencias de fragmentos de segmentos que nos sirven muchísimo para aumentar la productividad a la hora de traducir. A medida que vamos traduciendo, los diccionarios AutoSuggest nos sugieren términos completos cuando escribimos las primeras letras de ellos (esto es posible debido a que compara las palabras del segmento de origen con las palabras de los segmentos de destino almacenados en la memoria de traducción que cargamos para crear el diccionario). Acá vemos un ejemplo de cómo se muestran:

En el ejemplo de arriba, apenas escribimos «En», el programa nos sugiere diferentes términos. Esto lo hace gracias a la lógica de coincidencia de fragmentos de segmentos que explicamos en el párrafo anterior.

Como ya dijimos, los diccionarios AutoSuggest se crean a partir de memorias de traducción ya existentes. Algunos de los formatos admitidos son: *.SDLTM (memorias de Trados Studio), *.TMX (formato estándar de memorias de traducción) o *.TMX.GZ (formato TMX comprimido). Para crearlo, entonces, tenemos que tener una memoria de traducción con 25.000 TU (como mínimo) y en algunos de esos formatos. A continuación, veremos cómo crearlos.

1. Dentro de SDL Trados Studio (versión Freelance Plus o superior), vamos a Herramientas > Generar diccionario AutoSuggest.

2. Se nos abrirá el cuadro de diálogo Nuevo diccionario AutoSuggest donde debemos cargar la memoria de traducción que tengamos para convertir. Por defecto, el cuadro de diálogo abre con la opción para buscar memorias de traducción de SDL Trados Studio, así que si tenemos una memoria en formato *.TMX debemos seleccionar Memorias de traducción TMX (*.tmx, *.tmx.gz) desde la lista desplegable del cuadro de diálogo Abrir memoria de traducción basada en archivos.

3. Buscamos el archivo que deseamos usar.

4. Le damos clic en Siguiente y esperamos que se cargue el archivo.

5. Si todo está bien, en la pantalla siguiente nos mostrará el par de idiomas de la memoria. En este ejemplo que vemos abajo, vamos de English (United States) a Spanish (Spain).

6. Luego nos aparecerá la página Uso de la memoria en la creación del diccionario AutoSuggest. Esto nos muestra cuál es el total de segmentos que tiene la memoria. Si tenemos una memoria muy grande (que pueda demorar bastante la creación del archivo), podemos reducir la cantidad de unidades para usar. En el ejemplo que estoy usando para este artículo, tengo una memoria de más de 80.000 unidades y la voy a usar en su totalidad.

7. En el siguiente paso, hacemos clic en Examinar para elegir dónde queremos guardar el diccionario AutoSuggest. Es sugerible que elijamos una ubicación estática ya que estos diccionarios nos servirán para varios proyectos (incluso de diferentes clientes), así que no hace falta crearlos para cada trabajo. Nos creará un archivo cuya extensión será *.BPM (bilingual phrase mapping).

8. Hacemos clic en Finalizar para comenzar con la creación. Este proceso puede demorar de 5 a 10 minutos según la capacidad de cada computadora y la cantidad de segmentos que tiene la memoria que cargamos.

Como vimos, el proceso de creación de diccionarios AutoSuggest es bastante sencillo y, como es habitual que tengamos memorias de traducción con más de 25.000 segmentos, es muy recomendable tomarse este trabajo para crear un diccionario de este estilo dado que son realmente muy útiles en el proceso de traducción. Al principio, cuesta un poco adaptarse a todas las sugerencias que nos ofrece, pero al tiempo de uso se vuelve realmente muy práctico y aumenta ampliamente el tiempo de trabajo (sobre todo si estamos acostumbrados a traducir siempre los mismos temas).

En mi caso particular, por ejemplo, tengo dos o tres clientes que suelen mandarme trabajos de electromecánica, entonces tengo un único diccionario AutoSuggest que uso para esos tres clientes y que lo creé con segmentos de los tres clientes (dado que la terminología es muy parecida). Obviamente, puedo hacer un diccionario por cliente, en lugar de un diccionario por tema, pero eso dependerá de cada uno y de cuáles sean los proyectos que deban encarar.

Damián Santilli

 

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Windows XP (o lo que sea) en Windows 7 con VirtualBox

[Tiempo estimado de lectura: 2.27 min]

Hace un tiempo, les dejé un lindo artículo sobre cómo crear una máquina virtual en Windows 7 con VMWare Player. Después de varios meses sin usar mi máquina virtual, me topé con la necesidad de instalar por duplicado un programa para preparar unos ejercicios para un curso y no tuve demasiada suerte con el Windows XP que había instalado en la máquina virtual de VMWare y por eso salí a la pesca de otras opciones y ahí es cuando me crucé con Oracle VM Virtual Box.

Si bien los procesos de instalación y uso de máquinas virtuales son bastante sencillos, VirtualBox me resultó superfácil y por eso decidí hacer este artículo para todos aquellos que quieran tener en sus Windows 7 una máquina virtual con Windows XP (lo que nos da la posibilidad de instalar programas por duplicado o de instalar programas que solo funcionan bien o solo se pueden instalar en XP) o con cualquier otro sistema operativo (TuxTrans, por ejemplo, el linux para traductores).

A continuación, vamos a ver cómo crear una máquina virtual nueva para luego instalar un sistema operativo de nuestra elección. Lo primero, como siempre, es descargar el programa. VirtualBox es gratuito, así que no tendremos problemas por ahí. Luego de completar la instalación, comenzaremos con el proceso de creación de la máquina virtual.

En la pantalla inicial del programa, hacemos clic en [Nueva]. Al hacerlo, nos aparecerá el cuadro de diálogo de [Crear máquina virtual]. Allí, colocamos el nombre a nuestra máquina virtual (puede ser cualquier cosa, como en el ejemplo, XP-Virtual) y luego elegimos cuál va a ser el sistema operativo que vamos a instalar (obviamente, tendremos que tener el CD o los instaladores del sistema operativo que deseemos instalar). Hacemos clic en [Next].

A continuación, tendremos que seleccionar cuánta memoria RAM le daremos a la máquina virtual. Si tenemos 4 GB en la máquina principal, con 1 GB estaremos bien para Windows XP o cualquier distribución de Linux. Es importante tener en cuenta que no conviene asignarle demasiada RAM porque, al usarla, la máquina se volverá muy lenta. Si tenemos 8 GB de RAM, podemos asignarle 2 GB a la máquina virtual.

Luego, se nos pedirá crear un disco duro virtual para la máquina virtual. La capacidad que use este disco duro se descontará del principal de la computadora. Hacemos clic en la opción [Create a virtual hard drive now] y luego le damos clic a [Crear]. Usamos [VirtualBox disk image] y hacemos clic en [Siguiente]. En esta pantalla, veremos si el tamaño es fijo o va cambiando. Conviene ponerle un tamaño fijo, así que haremos clic en [Tamaño fijo] y luego en [Next]. En la pantalla que le sigue, elegiremos el tamaño del disco. Esto variará según qué es lo que deseemos instalarle. No obstante, como la máquina virtual será secundaria; es conveniente no ponerle más de 10 GB (salvo que la usemos para algo especial). Aquí también podemos elegir dónde guardar el disco duro virtual cuya extensión será *.VDI. No conviene tocar nada ahí dado que lo guarda en la carpeta de VirtualBox de nuestro disco rígido.

Este es el último paso de la creación de la máquina virtual. Luego de hacerlo, se vuelve a la pantalla inicial del VirtualBox y nos aparecerá la máquina en la barra de la izquierda. Aquí podremos ver la información sobre tamaño de disco rígido, nombre, RAM usada, orde de arranque y demás.

Ahora hacemos doble clic sobre la máquina y seleccionamos la unidad de disco desde la cual instalaremos el sistema operativo. Y luego ya podemos seguir los pasos habituales de instalación de un sistema operativo. Como ya aclaramos antes, la posibilidad de tener otro sistema operativo en nuestra PC es realmente muy buena dado que podemos instalar programas por duplicado (por ejemplo, dos cuentas de Skype) o cualquier otro software que no funcione bien en Windows 7. En el caso de los traductores, tenemos varios diccionarios que son bastante viejos y nunca se actualizaron para Windows 7, lo cual no quita que el contenido de dichos diccionarios sea bueno y lo necesitemos para trabajar.

También sirve para probar programas que puedan resultar maliciosos en una primera instancia y así evitar todo daño en nuestro sistema operativo principal. Y como ya dijimos, también es una buena opción para probar otros sistemas operativos, principalmente los de software libre como el TuxTrans que es exclusivo para traductores.

Damián Santilli

[Descarga de Oracle VM VirtualBox 4.2 para Windows]

 

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Software en cinco pasos: ApSic XBench

[Tiempo estimado de lectura: 4.11 min]

ApSic XBench es una herramienta muy completa y fácil de utilizar que nos servirá para realizar diferentes tareas de control de calidad de las traducciones que hagamos con memorias de traducción (trabaja con gran cantidad de programas, entre ellos, Trados, Wordfast, SDLX, Logoport y otros). A continuación, veremos en cinco pasos cómo usar la herramienta para hacer el control de calidad básico (verificación de segmentos sin traducir, búsqueda de dobles espacios, búsqueda de segmentos source o target que tengan diferentes traducciones, errores de números o etiquetas, y demás). Además, veremos cómo crear un glosario para revisar que no se nos escape ningún termino a la hora de corregir o traducir.

Paso 1. Crear un proyecto.

Paso 2. Cargar los archivos que serán parte del proyecto.

Para crear un archivo de glosario, lo único que tenemos que hacer es abrir el [Bloc de Notas] y crear un archivo nuevo. Para generar los términos que serán incluidos en el glosario, tenemos que empezar a crear el documento con la palabra en el idioma origen, luego colocar una tabulación [Tecla TAB] y luego colocar la traducción. Acto seguido, damos [ENTER] y seguimos incorporando términos.

Paso 3. Realizar la verificación de errores.

Paso 4. Corregir los documentos bilingües.

Paso 5. Exportar los resultados.

Obviamente, ApSic XBench es mucho más que lo que acabamos de explicar, dado que se pueden crear listas de verificación para revisar errores comunes, memorias de traducción para comparación o búsquedas terminológicas, pero esta nota sirve como punto de partida para comenzar a usar la herramienta e ir descubriendo las otras maravillas que oculta.

Damián Santilli

 

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Cómo pegar subtítulos en videos

[Tiempo estimado de lectura: 3.02 min]

Unas de las dudas más comunes para los que realizan traducciones de subtítulos, ya sea para uno mismo, para clientes directos o para productoras de video, es cómo generar el producto final con los subtítulos incorporados. Existen muchísimas formas de hacerlo, pero acá vamos a analizar dos que se adaptan a los formatos de entrega más comunes que tenemos que lograr en nuestro trabajo.

Primero lo primero

Esto quizás parezca una obviedad para los que trabajamos en el mundo de la traducción audiovisual, pero muchos profesionales de la traducción suelen tener pedidos de traducciones de videos, aunque esta no sea su especialidad. Por eso, vale destacar que para lograr un producto final, además de hacer la traducción en formato de subtítulo, tenemos que temporizar nuestra traducción con el video. Es decir, indicarle a cada uno de los subtítulos que creamos en qué momento aparecen y en qué momento desaparecen de pantalla.

El Subtitle Workshop, que ya mencioné y expliqué anteriormente en este blog, es una excelente herramienta gratuita para generar subtítulos y también para temporizarlos. Mirando el video y ya con los subtítulos hechos, mediante dos atajos de teclado muy simples (ALT+C para marcar la entrada del subtítulo y ALT+V para marcar la salida), podemos temporizar rápidamente nuestra traducción. No obstante, el resultado final va a ser siempre imperfecto dado que, por lógica, primero escuchamos la voz de la persona y luego movemos el dedo para usar el atajo de teclado; entonces, siempre los subtítulos quedarán un poquito desparejos, aunque seamos maestros del arte de la temporización.

Para lograr un temporizado perfecto, podemos usar el VisualSubSync, que ya explicaremos en detalle más adelante, pero que, para resumirlo, nos muestra las ondas de voz del audio y nos permite colocar los subtítulos en el momento exacto en que comienzan a hablar (como se puede apreciar en la imagen de abajo). De esta manera, tendremos subtítulos temporizados perfectos.

Este programa es gratuito y lo pueden descargar desde aquí.

Ahora que ya sabemos cómo temporizar correctamente, nos queda ver cómo pegar los subtítulos en los videos.

Opción 1: generar un DVD

Habitualmente, el formato más profesional para entregar una traducción audiovisual es el DVD. Es común que, si nuestro cliente es una empresa que, por ejemplo, necesita subtitular un video promocional para llevar a un puesto en una convención, congreso o feria, nos entreguen los videos para subtitular en DVD. En este caso, seguramente, el cliente querrá que los devolvamos en ese mismo formato.

La solución para este tipo de casos es el programa ConvertXtoDVD. Con una interfaz muy sencilla de usar, este programa nos permite generar un DVD con los videos que hayamos subtitulado por un lado y con los subtítulos correspondientes por el otro.

El programa es muy intuitivo y no requiere de grandes instrucciones para saber usarlo. Cuando lo abrimos, vamos al menú [Archivo] y luego a [Agregar video]. Luego, seleccionaremos el video que hayamos traducido y el programa lo incorporará a nuestro proyecto de grabación de DVD. ConvertXtoDVD acepta casi todos los formatos más comunes de video: MP4, MPG, AVI, MKV, DIVX, VOD y otros tantos.

Una vez que agregamos el video, el programa nos permite cargarle los subtítulos. Esto es muy útil, porque, como cualquier DVD, podemos agregarle más de un archivo de subtítulo (comúnmente, debería estar en formato .SRT) que, luego, en pantalla, el cliente podrá activar o desactivar a gusto.

Una vez cargado el video y el subtítulo, hacemos clic en [Convertir], insertamos un DVD vacío y listo. El programa también nos permite hacer modificaciones a la pantalla de menú del DVD, aunque no demasiado «artísticas». Pero esto no es muy importante dado que, en este tipo de trabajos, es evidente que no importa demasiado la estructura de menú del DVD sino el video con sus subtítulos. ConvertXtoDVD cuesta 50 dólares y puede conseguirse aquí.

Opción 2: pegar los subtítulos a un archivo de video

La otra opción más común para realizar una entrega de un trabajo profesional es la de directamente entregar el video traducido por medio de Internet. Si bien la mayoría de los reproductores de video toman automáticamente los subtítulos (siempre y cuando el archivo de subtítulo esté en la misma carpeta que el archivo de video y ambos se llamen de la misma manera), queda mucho más profesional entregar el archivo de video con los subtítuos directamente pegados en el video.

Para hacerlo, vamos a usar un programa gratuito que ya mencioné y expliqué en este blog, el FormatFactory. Este programa, nos permite convertir de un formato de video a otro y es muy útil para convertir videos a formatos que software como el Subtitle Workshop no reconoce (generalmente, el único formato que funciona bien en el SW es el MPG, por eso, si nos envían un AVI, MOV u otro formato, debemos convertirlo). La idea es simple. El FormatFactory pega automáticamente los subtítulos a un video si, al convertir de un formato a otro (o al mismo formato, si queremos conservar la calidad original), se encuentran el video y el archivo de subtítulo en la misma carpeta y ambos tienen el mismo nombre.

Es decir, si yo tengo el video Traducción.MPG y el archivo de subtítulo Traducción.SRT en la misma carpeta, solo tengo que convertir ese video Traducción.MPG a otro formato (o, reitero, al mismo formato; es decir, de MPG a MPG) y el archivo de video que me generará el FormatFactory ya tendrá los subtítulos pegados. Esto es muy útil, aunque, obviamente, los subtítulos nunca se van a poder desactivar dado que ya formarán parte del video.

Damián Santilli

 

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